Escrito por: Antonio Pippo
Primero Mujica, con ese estilo que, cuando quiere, es elÃptico, y luego Nin Novoa, de forma directa y frontal, han planteado la posibilidad de la reelección del presidente Vázquez.
Si uno lo interpreta del modo más simple, sin suspicacia ni búsqueda de intenciones subterráneas, ambos estarÃan usando un tÃpico silogismo aristotélico: El Frente necesitó de un candidato de gran carisma para ganar la elección (premisa mayor); Tabaré Vázquez tiene gran carisma (premisa menor); luego, Vázquez debe ser el candidato a la próxima elección si el Frente quiere ganarla (conclusión).
Ahora bien, hay que considerar algunos aspectos con un poquito más de profundidad y realismo.
Vázquez es hoy imprescindible, no sólo por la obviedad de su condición de presidente de la República sino porque ha demostrado, en lo que lleva de gestión, que su criterio y su mano firme son indispensables al mantenimiento de la unidad y la armonÃa en un colectivo polÃtico heterogéneo que está sufriendo algunas convulsiones. Saltar sin transición desde allà al silogismo aludido, más de tres años antes de la próxima elección, supone algunas cosas que, tal vez, no hagan felices a la mayorÃa de los uruguayos ni al propio presidente. Una, que más allá de la fragilidad humana y un médico oncólogo sabe como pocos de esto- Vázquez es providencial y debe estar siempre. Otra, que ese mismo hombre carismático y esencial, no será capaz, en lo que resta de mandato, no sólo de hacer un excelente gobierno que se empine sobre la voluntariedad y sea un hecho histórico, sino de recrear, a partir de ese éxito, una fuerza polÃtica renovada que mantenga la mayorÃa y halle otras personalidades para continuar el camino.
Bueno, salvo que yo haya entendido todo mal y Mujica y Nin Novoa, además de su revelado carácter aristotélico, sean devotos de la metempsicosis, cuya teorÃa central es la trasmigración. Y entonces, para el 2009, estén hablando, en realidad, del alma de Tabaré que irÃa a habitar otro cuerpo. *
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