Sencillo, leal, solidario
Que un formidable militante de las causas populares. Dedicó su vida a los trabajadores, con quienes compartió sueños y luchas. Nacido en España llegó a Argentina buscando un futuro mejor, cuando apenas se asomaba a la adolescencia. Pero muy pronto comprendió que el futuro mejor que quería debía ser para todos y para todas. Ese fue el lema de su lucha y la razón de su vida. Nunca lo sedujo el dinero. Jamás persiguió el éxito personal. Siempre trabajó y peleó para los y las de abajo y no aspiró a otra cosa que ser uno más en la gran columna de quienes tienen sed de justicia. En Buenos Aires militó activamente en el Sindicato de Panaderos, cuya dirección integró, y fue cofundador de la legendaria Federación Obrera Argentina. En ese país fue perseguido por sus ideas, encarcelado y deportado. Logró refugio en Uruguay, y aquí fue baluarte de la Sociedad de Resistencia de Obreros Panaderos, dirigente del Sindicato de Oficios Varios de la Villa del Cerro y creó, en 1920, el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas. Con esta organización logró unificar a los canillitas, que con él a la cabeza obtuvieron el reconocimiento de sus derechos. Nacido en el seno de una modesta familia gallega, llegó a ser uno de los líderes sindicales más importantes e influyentes del continente americano. Sin embargo, ni los halagos ni las distinciones enturbiaron su modestia. Nunca dejó de ser el hombre sencillo y leal que recorrió todos los barrios de Montevideo llevando a los canillitas un mensaje de apoyo solidario y, muchísimas veces, una ayuda fraternal de la que nunca hizo gala. Se fue de este mundo el 26 de mayo de 1941 y vive en el recuerdo de los trabajadores uruguayos.
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