Calendario
1983.-Comienza el primer round de los encuentros entre militares y representantes políticos de los tres partidos que han reiniciado sus actividades, Nacional, Colorado y Unión Cívica, con la ausencia del todavía proscrito Frente Amplio. El lugar elegido es el Parque Hotel. Es algo parecido a «Titanes en el ring». En una especie de lucha desigual. Porque los militares son 10 y los políticos apenas 8. Los estudios semióticos entenderían que esto conlleva la intención de imponerse por miedo a ser mayoría. Los estudios de los negativos y destructores críticos suponen que hay una necesidad de emparejar los niveles de la controversia porque usted sabe que unos son muy racionales, los militares, y los otros, los políticos, son irracionales y demagogos. Quien preside es Julio César Rapela. Le acompañan los generales Yamandú Trinidad, Hugo Medina, José Siquiera, Germán de la Fuente y Jorge Bazzano, los contralmirantes Jorge Fernández y Ricardo Largher y los brigadieres generales Hebert Pampillón y Fernando Arbe. El equipo político tiene una rara conformación. Por los blancos están Juan Martín Posadas, Gonzalo Aguirre y Fernando Oliú. Por los colorados Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo y por los cívicos Juan Vicente Chiarino, Julio Daverede y Humberto Ciganda, en un planteo 3-2-3 ilógico. Los cívicos son más esto no es un cuestionamiento a su calidad humana y capacidad política reconocida- que los colorados, aunque ya estén cerca de ser un partido en extinción con apenas 15.000 votos en las internas contra más de medio millón de cada uno de los otros.
La sorpresa es grande. Los militares presentan formalmente su propuesta y resulta que la misma no es nueva. Es exactamente la misma que fue presentada a plebiscito en 1980 y que había sido rechazada por goleada. O sea que
repetían el esquema de juego de seguir adelante mandando en cosas que no les correspondían, o sea perpetuándose en el poder.
La primera reunión no fue tranquila. Los políticos quedaron boquiabiertos por esa intención de reavivar un fuego apagado por la mayoría de la ciudadanía. Habrá otros encuentros en el mismo escenario. Que serán también fracasos.
Este es otro día donde no hay registros de cumpleañeros conocidos. Cabe reiterar, de cualquier manera, el saludo cordial para todos quienes hoy estén festejando un año más. Por favor, recuerden que serán siempre bienvenidos los datos sobre los nacimientos de todos. Porque todos deben estar, buenos y malos, altos y bajos, flacos y gordos, rubias, morochas y pelirrojas, manyas o bolsos.
«El tema se centra en las torturas, los asesinatos y las desapariciones ocurridas durante el gobierno militar. Creo, si que el tema es importante pero aunque parezca insólita la afirmación no me parece que sea el tema fundamental. A todos nos erizan, revuelven y nos repugnan los relatos de los hechos cometidos. Cometidos por seres inferiores que encontraron la oportunidad de liberar sus bajos instintos, que pudieron desarrollar sin trabas su salvajismo.
Pero hay otros que estaban por encima. Y esos otros son los grandes culpables, los que crean las condiciones para que aquéllos actúen.
Ellos, los que dan los golpes de Estado, los que abren la caja de Pandora, los que azuzan los mastines, los que sueltan a las fieras. Ellos, los dueños del circo.
Es sobre ellos que tiene que caber todo el peso de la ley, como reos de lesa Nación. Sobre los Bordaberry, los Chiappe Pose, los Méndez Manfredini, los Alvarez Armellino. Porque no podrían existir delitos de lesa Humanidad si no ocurrieran primero los delitos de lesa Nación(…) Pero hoy se habla de amnistía». Julián Murguía, julio de 1986, en «Con Nosotros Mismos», de Juan Martín Posadas.
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