En histórica marcha realizada en Colonia, dos mil personas le dijeron "basta" a la impunidad
La movilización fue organizada por una comisión popular que se constituyó expresamente para este caso, en apoyo a la jovencita abusada sexualmente y a su familia. «Hoy fue mi hija, mañana tu hermana, tu prima, tu nieta, tu hija», señalaba el texto de los volantes que se distribuyeron por toda la ciudad, invitando a la participación. A esa vía de convocatoria se sumaron todos los medios de difusión locales, algo que no sucedía desde hace 8 años, cuando la familia Trigo-Fonte comenzó a realizar marchas pidiendo castigo para los asesinos de su hijo Andrés.
«No podemos tener otro caso Trigo, basta de ocultamientos, basta de impunidad», coincidieron los colonienses y ese fue uno de los principales argumentos que motorizaron la protesta pública. La marcha dio inicio frente al local bailable «Tres Cuartos», en la esquina de las calles Alberto Méndez y Fosalba (zona céntrica de Colonia), lugar al que la muchacha violada había concurrido el pasado 4 de marzo a bailar. Allí le habrían suministrado droga en la bebida y luego fue retirada por tres jóvenes, a bordo de una camioneta 4 por 4. La condujeron hasta una vivienda en la zona suburbana del Real de San Carlos, donde la sometieron al brutal ultraje.
El dolor de una madre
Tras recorrer cuatro cuadras, la marcha culminó frente a la Jefatura de Policía, y allí la madre de la víctima expresó todo su dolor leyendo una proclama en la que advertía que «Colonia era una ciudad tranquila, pero ya no podemos estar tranquilos, ya no disfrutaremos de paz mientras los violadores de mi hija estén disfrutando de una libertad que no merecen».
«A mí me robaron la alegría de un futuro para mis hijos y mi familia, y a mi hija le robaron la inocencia y su continua sonrisa», sentenció en otro tramo del emotivo mensaje que fue leído, micrófono mediante, frente a las puertas de la institución policial, que -en un hecho significativo- estaban abiertas de par en par.
«Mi hija ya no volverá a tener confianza en la gente; ella está callada y llora». «Yo pido justicia, y tengo fe que así será, porque me dicen que están trabajando, que irán hasta el final para resolver este caso y yo creo que es así, que no les va a importar encarcelar a estos cobardes que no merecen un día más de libertad», enfatizó.
La madre de la víctima pidió «a todos los que sepan o hayan visto algo que pueda ayudar», que aporten esa información «aunque sea anónimamente». «Sean valientes», los exhortó. «Perdamos el miedo, porque de lo contrario los presos de este miedo seremos nosotros, y la apatía y la cobardía no nos llevarán a ningún futuro».
«Salgamos todos del cascarón, unámonos contra los que quieren asustarnos para meternos en nuestras casas detrás de las rejas, que es lo que estos delincuentes desean para adueñarse de nuestras calles y de nuestras vidas». «Luchemos juntos para que no haya una segunda marcha», concluyó expresando, tras lo cual por varios minutos resonó un estruendoso batir de palmas de aquella enorme columna humana que la acompañaba.
«Seguiremos en las calles»
Un momento especial de tensión se vivió cuando la marcha se detuvo en la esquina de las calles Alberto Méndez y General Flores, frente a la Intendencia. La madre de la muchacha y otra integrante de la comisión popular se dirigieron al edificio comunal, ingresaron al mismo y dejaron volantes con la consigna «Con miedo no hay justicia: marchemos juntos».
«Es para ver si el señor intendente se entera de lo que nos está pasando, porque hasta ahora no hemos recibido ni una sola palabra suya de acompañamiento», dijeron a la prensa, al salir de la municipalidad.
La emoción de la jornada se intensificó cuando frente a Jefatura la madre de la víctima se estrechó en un hondo abrazo con Walter Trigo y Graciela Fonte, los padres de Andrés, el joven asesinado en agosto de 1998, caso por el cual sólo hay una persona en prisión mientras las investigaciones parecen haber entrado en un «cono de sombras».
La marcha culminó con el firme compromiso de la población de «seguir en la calle todo el tiempo que sea necesario, hasta que esto se aclare y los culpables terminen presos». *
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