Un regalo para el municipio capitalino
En el diario trajinar por las calles de Montevideo, el desprevenido transeúnte puede llegar a encontrarse con situaciones insólitas. Es lo que tienen las ciudades importantes, y aunque la Muy Fiel y Reconquistadora sigue siendo una mezcla rara de aldea y gran capital, no deja de ofrecer llamativas sorpresas. En la Avenida Gral. Flores, casi Guadalupe, allí en el viejo repecho de La Figurita, existe un pozo a medio tapar que no pasa inadvertido para nadie, y mucho menos desde que algún vecino tocado por la varita mágica del ingenio popular clavó allí este «aviso para navegantes»: «Llevo dos días, la Intendencia no me quiere llevar. ¿Vendrán el domingo que pagan doble?» *
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