La pieza fue sometida a una limpieza pero no a un proceso de restauración

Aguila del Graf Spee descansa en un depósito mientras gestionan el permiso para su venta

El 10 de febrero pasado Montevideo fue escenario de una noticia que recorrió el mundo. Ese día, el equipo de buzos dirigido por Héctor Bado sacó a la superficie la insignia del navío alemán Graf Spee, hundido en el Río de la Plata desde el 13 de diciembre de 1939.

El águila de bronce –de 300 kilos, dos metros de alto y 2,80 de ancho– fue rescatada en un estado de conversación envidiable. Los periodistas y curiosos que se acercaron ese día al Puerto de Montevideo para ser testigos del hallazgo se encontraron con una sorpresa: la cruz esvástica –símbolo del nazismo–, no estaba a la vista sino tapada por una lona amarilla.

La decisión fue tomada para no herir susceptibilidades, tal como explicaron los buzos en ese momento, pero después de una aprobación unánime, el águila se exhibió sin censuras. La pieza, que estaba adherida a la popa con 145 tornillos de bronce y que en un momento se estimó que podría costar entre 2 y 3 millones de dólares, estuvo en exposición durante varias semanas en un hotel de la capital.

Miles de personas de Uruguay, países de la región y hasta de otros continentes no se perdieron la oportunidad de contemplar la insignia, considerada única en el mundo. Hasta se organizaron charlas para recordar el significado del buque alemán, la guerra y otras connotaciones que trae el águila.

 

La hora de la polémica

Las polémicas no estuvieron ausentes y se centraron en el destino de la pieza. Mientras los rescatistas planteaban la posibilidad de venderla en una subasta, la Comisión Nacional de Patrimonio ponía el grito en el cielo ante el mínimo intento de que saliera del país.

Lo cierto es que, según explicó ayer Braida, el permiso del Estado para poder vender esta pieza se está gestionando y se encuentra «en sus caminos normales. No hay ni aceleraciones ni complicaciones».

No obstante, el rescatista no supo precisar cuánto tiempo llevará el trámite.

Días después de su rescate, se habló de un interés por parte de las más importantes casas de remates internacionales para comprar el águila, pero ayer Braida dijo que «no se habló más de las ofertas».

Antes de ser guardada en una caja especial para que estuviera protegida y luego en un depósito con garantías de seguridad, la pieza fue sometida a un «leve proceso de limpieza». Sin embargo, «aún no se realizó el proceso de restauración que quisiéramos», reconoció Braida. *

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