Jorge Camors director del Area de Educación no Formal del MEC

"A los jóvenes que han tenido problemas, les decimos ‘mirá que vos podés’, ‘si vos querés nosotros te apoyamos’"

-¿A qué apunta la educación no formal?

-Esto implica pensar qué idea tenemos de educación, cómo está funcionando y cuál es el diagnóstico que hacemos de la educación actual. En ese sentido en el año 1990, una conferencia internacional de la Unesco, convocó a todos sus representantes, y se hizo una revisión del estado de educación en el mundo. Allí se entendió que se debía impulsar la «educación para todos y a lo largo de toda la vida». Esto es un planteo de política educativa que esta administración toma. Nos preocupan mucho aquellos que no están en el sistema educativo, qué hacen, y en ese sentido encontramos programas en este ministerio como los Centros de Capacitación (Cecap). Los Cecap habían sido pensados para las personas que ya no estaban en el sistema escolar y se les brindaba una capacitación mínima de modo que se suponía que podrían encontrar trabajo. Lo que nosotros decimos hoy, es que hay que potenciar esta experiencia porque es valiosa, porque hay talleres, herramientas, material y trabajo.

Cecap es parte del área no formal, y funcionan dos, uno en Montevideo y otro en Rivera, nosotros comenzamos a explotar las condiciones que tienen en función de comportarse como una vertiente de la educación. En ese sentido elaboramos en 2005 un Programa Nacional de Educación y Trabajo, mediante el proyecto presupuestal.

 

-¿De qué se trata el plan?

-Nosotros pensamos que no tenemos que ir a construir Cecap a todos los departamentos del país, porque hoy la realidad es ésta, pero dentro de diez años quizás es otra. Y para desarrollar ese plan acordamos con las Intendencias, buscamos «capacidad ociosa instalada», ya sea a nivel municipal, empresas privadas, a nivel de estructuras de UTU, a los efectos de que un grupo de chicos de entre 15 y 20 años, que no estudian ni trabajan, se puedan reunir. Mediante acuerdos municipales enviamos educadores del programa nacional para formarlos en varios módulos. Es una modalidad más flexible, más amplia, dinámica, donde nosotros podemos trasladar equipos didácticos y educadores.

 

¿Que número de jóvenes tiene que haber para pedir los cursos?

-Nosotros estimamos que un equipo de tres educadores podrá atender a un grupo inicial de 60 chicos, en la medida en que los tres puedan trabajar con todo el grupo y luego en una segunda etapa poder dividir el grupo en subgrupos para que cada educador trabaje con 20 jóvenes; además de la nueva modalidad aplicada en Rivera y Montevideo.

 

-¿Cómo estaba orientado el programa Cecap al asumir?

-El Cecap que nosotros encontramos tenía un horario de 8 a 14 horas. De pronto fue orientado de forma alternativa al sistema escolar. En cambio nosotros por ejemplo, tenemos hoy, conversaciones avanzadas con el Consejo de Secundaria, para implementarlo en la experiencia de Areas Pedagógicas en Montevideo y Rivera. Es un buen proyecto de Secundaria, que viene a ser, una alternativa de Ciclo Básico acelerado para chicos mayores de edad, a los efectos de que aquellos que quieran volver a estudiar no tengan que cumplir la currícula de lunes a viernes. Esto significa también entusiasmarlos a estos chicos que tuvieron problema con el sistema formal, porque no se han sentido a gusto; otros abandonaron, se sintieron mal, sin bajar el nivel y la calidad que podamos dar. También avanzamos en los acuerdos con UTU, y por otro lado hemos montado una inserción laboral y de pasantías en empresas públicas y privadas a los efectos de que los chicos puedan tener su experiencia laboral. Esto como complemento de la formación, para que puedan eventualmente, estar mejor preparados. La mayoría de los chicos que llegan a Cecap provienen de hogares con dificultades económicas y la obtención de algún empleo puede serles muy útil, esto en la medida que el empleo que obtengan sea un medio y no un fin. Lo importante es que el joven no se quede en eso, sino que sobre la base de ese empleo y sus ingresos sigan proyectando tanto su continuidad educativa como su proyecto de vida. Esto no es fácil, porque en el mundo de hoy el empleo es uno de los principales problemas.

 

-¿Este primer empleo pasa a ser su «primera experiencia laboral» que hoy se exige tanto, a la hora de presentarse en cualquier empresa?

-Exacto. Los famosos «inútiles con experiencia». Esto es posible desde el área de educación no formal, pensando en que la educación puede hacerse en la calle, en un taller, en un galpón municipal, en la UTU, en la Casa de la Cultura, eso implica toda una visión flexible, amplia, que el sistema escolarizado no la tiene. Pero dado que nosotros tenemos una población que de pronto ya está cansada, que no sostiene tantas horas de aula, se agota; es decir, la cultura ha variado, las características de los jóvenes y niños está variando, entonces nosotros tenemos la necesidad de pensar propuestas que modifiquen el dispositivo didáctico sin que eso signifique decir «ay, mi hijito usted es pobre, usted no puede, a usted no le da, agarre para los fierros… y con eso conformes». Nosotros pensamos que esta población ha tenido problemas, pero tiene posibilidades, y les decimos: «Mirá que vos podés», «si vos querés nosotros te apoyamos». Estamos seguros, por nuestra experiencia personal, que muchos de esos jóvenes hacen «el giro» y pueden reinsertarse y encontrar resultados sin prometer maravillas ni cosas milagrosas. Pero es evidente que otros resultados son posibles.

 

-¿El área no formal «son los ojos» donde el área formal muchas veces no llega?

-Claro, y también es cierto que la educación formal cuando uno plantea estás cosas comienza a mirarse. Esta reflexión también la hacen ellos, «¿qué nos está pasando?», «¿por qué se van?» Lo que pasa es que el área formal es sumamente estructurada, con algunas rigideces, con cosas que se han heredado de años y años, algunas se están modificando. En el área formal todo el cuerpo docente tiene que hacer su proceso. Nosotros tenemos la posibilidad, con los recursos del área, de estar convocando hoy a educadores; la idea es aprovechar las virtudes y fortalezas que tiene la educación no formal para mejorar la educación: sea formal o no formal. *

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