EL 7 DE MAYO ES EL DIA MUNDIAL DE LA DESPENALIZACION DE LA DROGA

En Uruguay cada vez se fuma marihuana de peor calidad

El domingo 7 de Mayo se conmemora en buena parte del mundo occidental, el Día Mundial para la despenalización de la marihuana, un movimiento creciente en el planeta. Mientras en Europa y Estados Unidos se aguardan multitudinarias convocatorias, en América Latina los países que esperan manifestaciones concurridas, son Argentina, Brasil y Colombia, fundamentalmente.

En Uruguay la convocatoria es absolutamente tímida, el temor a la Policía y sus registros visuales tiene plena vigencia, por lo que los convocantes actúan solamente a través de Internet: ([email protected]).

Uruguay llegó a fumar de entre las cuatro mejores marihuanas del mundo, antes que el atraso cambiario convirtiera a los demás mercados en más rentables que el nuestro. La marihuana de Pedro Juan Caballero, en Paraguay, alteró durante años las neuronas compatriotas, aunque nunca en tanta cantidad como la marihuana brasileña, de mayor aparición en el mercado, aunque bastante menos calificada por su potencial alucinógeno. A principios de los 90´, un porro de marihuana de los cuatro puntos privilegiados del globo (California, Colombia, Paraguay, o Tailandia), costaba en París el equivalente a cinco dólares. En las megacapitales asiáticas, un cigarrillo de marihuana costaba incluso más caro. En Uruguay, un porro de la mejor marihuana «Pedro Juan», costaba 1 dólar.
Uruguay tiene, según cifras de la Junta Nacional Antidrogas, unos 100.000 uruguayos, entre 12 y 65 años, que alguna vez han fumado marihuana. No obstante estudios menos oficiales, pero más realistas, triplican por lo menos esas cifras. Es que incluso a nivel de la OMS, la media mundial para países con características similares a las nuestras alcanza al 10% de la población adulta.

Actualmente, aunque la marihuana está «a la mano», en el país, lo cierto es que la calidad descendió a niveles paupérrimos. La «maría» paraguaya la de más alta concentración de delta-tetrahidrocanabinol, el alcaloide más potente de cuantos componen la cannabis sativa, desapareció rumbo a mercados con dólares más valorados. Incluso la brasileña de primera calidad se hizo cara, y los traficantes envían a Uruguay parte del desmorrugo mayor, es decir la primera gran separación de flores, hojas y tallos: ellos se fuman las flores alucinógenas y aquí mandan los «palitos», apenas intoxicantes.

En un país oficialmente preocupado por la absorción de humo en los pulmones, resulta curioso que la ilegalidad del producto junto al atraso cambiario, generen que los consumidores deban fumar ahora mucho más, hasta cuatro veces más, buscando alcanzar similares efectos que los tenidos años ha, con apenas un solo porro de mejor calidad. Aunque las afirmaciones y estudios oficiales sobre el tema en Uruguay insisten en que la marihuana en tanto excitante, es inductora de acciones delictivas y violentas, la ciencia reconoce cada vez más al cannabis. como inhibidor de las depresiones, relajante físico, e incluso calmante en afecciones terminales. cuando menos, el hábito de fumar porros no parecía haber deteriorado a la sociedad uruguaya más allá que otras drogas más legales.

 

Ahora frena tumores

Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, de la Universidad Hospital de Tenerife, y del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica, de Paris, publican la semana anterior en Cancer Cell, los resultados de un estudio sobre los beneficios experimentales del componente activo de la marihuana, en cánceres de cerebro y páncreas.

Cancer Cell, una de las revistas norteamericanas sobre enfermedades oncológicas más reconocidas en el mundo de la especialidad, dedica buena parte de su portada al anuncio.

Concretamente un compuesto de la planta canabis sativa (el D9 tetrahidrocannabinol) logró detener el desarrollo de células cancerosas en el cerebro y páncreas de ratones de laboratorio a los que se habían inducido ambas patologías. Al inocular el canabinoide a los cobayos, los receptores de las células enfermas incorporaron las moléculas del «D9″ , e inmediatamente comenzaron a producir a nivel citoplasmático, la denominada proteína P8, que se activa solamente en situaciones de absoluto estrés o de emergencia celular total. Esta reacción activa tres genes (ATF4, CH0P y TRB3), encargados de activar la apoptosis, proceso de muerte celular a consecuencia de desarrollos moleculares incorrectos. El fenómeno elimina exclusivamente las células con alguna incorrección en su desarrollo molecular, mejor conocidas como células cancerosas. Durante la investigación, los tumores tratados con el «D9″ dejaron de crecer y la mitad de ellos, desaparecieron.

Los técnicos aguardan ahora cambios legislativos imprescindibles, en tanto las legislaciones estadounidense y comunitaria europea, sancionan los trabajos con canabinoides, incluso con fines médico-científicos. *

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