3,5 MILLONES DE NORTEAMERICANAS ESTAN CASADAS CON "GAYS"

Esposos uruguayos toleran bisexualidad de sus mujeres pero éstas suelen desconocer la de ellos

* La película "Secreto en la montaña" abrió una interrogante, que la prensa estadounidense se atrevió a responder: para el New York Times, hay 3,5 millones de norteamericanas casadas con gays. En Uruguay, la situación aparece aún bastante más complicada.

Escrito por: DAMASO

Jueves 20 de abril de 2006 | 5:36
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A mitad de la película, minutos más, minutos menos, la actriz principal queda literalmente pasmada cuando descubre a su esposo besando a otro hombre: Por supuesto que el filme abrió, en una sociedad a la que el gobierno republicano intenta conducir por caminos de ortodoxia, el debate acerca de los “matrimonios de orientación sexual mixta”. Esta definición para aquellas parejas constituidas por personas de distinto sexo, en la que una o ambas, es bisexual u homosexual, aunque tampoco reciente, aparece cada vez con mayor frecuencia en los Estados Unidos.

El último estudio sobre el particular en ese país (“La organización social de la sexualidad”, Edward O. Laumann, Universidad de Chicago, 1990) revela que prácticamente el 4% de los hombres casados en Estados Unidos, había tenido alguna relación homosexual en los cinco últimos años. Estimaba el estudio que entre el 2% y el 4% de las mujeres estadounidenses, constituyeron, a sabiendas o no, matrimonios de “orientación sexual mixta”.

Entre las conclusiones del informe, está la apreciación que “los hombres amaban realmente a sus esposas”, dejando de lado la hipótesis que los casamientos eran meras coartadas o conveniencias sociales. Advierte no obstante que “en el marco de los siete años siguientes al casamiento”, y aun cuando los individuos tuvieran hijos, la tasa de divorcios aumentaba, en muchos casos ante el planteamiento del hombre de su realidad.

Actualmente, la Red Internacional de Esposas Heterosexuales, con sede en California, afirma que prácticamente las dos terceras partes de las mujeres que descubren la tendencia de sus esposos, se divorcia. No obstante, un estudio publicado hace cuatro años por el Jounal of Bisexuality, asegura que crece la tendencia a la aceptación por parte de la mujer de la condición del esposo, y exhibe una estadística revelando como creciente la cantidad de años que las mujeres permanecen junto a maridos en esta condición.

En cuanto a la condición de los hombres casados con mujeres bisexuales, el tema aparece como bastante diferente. “Los hombres que se casan con mujeres bisexuales lo saben de antemano en casi todos los casos, lo aceptan, e incluso se muestran ansiosos ante la posibilidad de participar aunque más no sea como simples espectadores de escenas lésbicas”, asegura el Journal of Bisexuality. Aunque faltan estadísticas al respecto, se considera que estos estudios deben ser hechos en un marco bastante distinto, “ya que la aceptación de la mujer y del hombre, del rol bisexual de sus parejas es diametralmente opuesto por lo general: el hombre lo acepta e incluso fomenta; la mujer, lo tolera”, estima la misma publicación.

La psicóloga y sexóloga Carolina Villalba, co-conductora del programa “Por arte de sexo”, de TV LIBRE, reconoce que en Uruguay “no existen estadísticas al respecto, pero es un tema que indudablemente existe y puede abordarse desde distintas ópticas”.

Reconoce la especialista, la existencia en Uruguay, de matrimonios donde uno o ambos miembros de la pareja sean bisexuales, lo que puede ser conocido o no por la otra parte.

Pero también en nuestra sociedad la de “individuos casados que no se consideran bisexuales, sino que en realidad se ven como homosexuales en distinto grado”. Esto último puede ejemplificarse. “Un varón que se casa con una mujer forzándose a vivir una vida heterosexual llevado por el temor a la condena social, familiar, religiosa o moral , que él haya incorporado en su formación o educación, o buscando demostrarse algo a si mismo. Pero no siente, ni nunca sintió, atracción sexual por ella, aunque si puede establecer lazos muy fuertes afectivos: hasta podría existir un tipo de amor entre ellos.

Pero ha reprimido al actuar su verdadera orientación sexual aunque quizás, si su moral interna se lo permite (dependerá del grado de represión generadora de culpas y temor), puede sí llegar a utilizar fantasías homosexuales para llevar adelante su sexualidad heterosexual¨. Apunta la sexòloga que incluso, “puede que él nunca haya tenido una experiencia homosexual, pero puede que clandestinamente a través de encuentros ocasionales o hasta por servicios sexuales, tenga encuentros, los cuales se ocupe cuidadosamente de ocultar”.

Entiende la sexóloga que “muchas veces esta situación se mantiene por años, o por siempre, esta lucha por sostener la situación que cree correcta, pero puede ser también que en algún momento se manifieste con todas sus fuerzas y decida cambiar, muchas veces este cambio implica una giro de 180 grados en su manera de vivir y se puede ver reflejado hasta en su apariencia. Se da una especie de liberación y de encuentro con su propio ser quien se mantuvo retenido por años, y deposita en su “nueva vida” toda la energía que utilizaba para mantener su sexualidad reprimida”. En cuanto a la bisexualidad femenina, Villalba considera que “por un tema cultural es mucho más aceptada la bisexualidad femenina en la pareja que la masculina. Personalmente he realizado un trabajo de investigación sobre intercambio de parejas y swinger y he encontrado entre muchos otros datos, que al querer incorporar un tercero en la pareja, se solicita en un altísimo porcentaje incorporar una mujer para la mujer , pero en cambio un varón para el varón es casi nula la cifra”. En cuanto a la situación de nuestra sociedad en el tema, la especialista considera necesarios estudios estadísticos definitorios. No obstante apunta que “el reprimir la vivencia homosexual viene de la mano generalmente de miedos. Estos miedos son sustentados y alimentados con frecuencia por la homofobia, que es el rechazo hacia la homosexualidad. Una sociedad homo fóbica condena cualquier comportamiento no heterosexual, por no adecuarse a los valores en los cuales se apoya esa sociedad (condena religiosa, problemas con los roles , imposibilidad de sexualidad reproductiva, etc)

Si es cierto que todos estos valores actualmente se cuestionan mucho y esto favorece el valorar de manera mas positiva a las distintas orientaciones sexuales. Pero aún hay mucho camino que recorrer”. *

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