COOPERATIVA ABRE NUEVAS FILIALES EN EL LITORAL, ESTE Y CENTRO DE URUGUAY

Se expande proyecto que da trabajo a vecinos de barrios carenciados del Interior del país y a ex presos

La sede central de Consol está instalada en ‘La Pedrera’, una barriada muy humilde de la ciudad de Tacuarembó, que nuclea a vecinos mayores de 35 años, los cuales se encontraban excluidos del sistema laboral y que a través de este emprendimiento están volviendo a integrarse al sector productivo del país.

El proyecto consiste en la unión de varios vecinos del barrio (son 10 los cooperativistas iniciales), lo que se concretó a comienzos de agosto del año pasado, cuando conformaron una cooperativa de trabajo que fabrica bloques, losetas, mesadas de hormigón y ladrillos, y presta servicios varios (cortes de pasto, refacciones de casas, limpieza, etc).

En estos ocho meses de existencia, Consol ha recibido el apoyo de varias empresas estatales y privadas, así como de los ministerios de Transporte y de Desarrollo Social.

También está en tratativas para lograr una adhesión oficial de los gobiernos uruguayo y venezolano, la cual igualmente se ha dado de manera parcial.

La presentación oficial se verificó esta vez en las instalaciones de la carpa corporativa del exitoso y tradicional evento sanducero, la cual era compartida por Consol con Ancap, UTE, OSE, Antel, Asepay (Asociación de Exportadores de Paysandú) y la Intendencia Municipal de Paysandú.

En la ocasión, socios cooperativos ofrecieron y presentaron muestras de sus productos, así como difundieron la expansión que el proyecto ha logrado, como tener en funcionamiento -además de la matriz en Tacuarembó- plantas en Pueblo Centenario (Durazno), Treinta y Tres, Paysandú y Bella Unión (Artigas).

En Consol están ocupadas más de 100 personas en forma directa, entre los que figuran varios ex reclusos, y esto es gracias a que existe un convenio de la cooperativa con los patronatos de ex presos de las localidades donde está presente el emprendimiento.

Pero si se suman los ladrilleros, fleteros y areneros, son más de 150 los jefes de familia que logran ingresos mediante esta iniciativa.

«En Paysandú nos vimos gratamente sorprendidos por el interés demostrado no sólo por empresarios, sino especialmente por jóvenes, muchos de ellos menores, quienes desconocían el proyecto, que en definitiva es la esencia del espíritu cooperativo. Nos sentimos gratificados por el apoyo moral que significa que educadoras se mostraran interesadas y solicitaran apoyo e información para lograr trasmitir de primera mano a escolares y estudiantes. Todos, los jóvenes universitarios y el público en general, atendieron y entendieron el sentido y fuerza que pretendemos imprimir a nuestro trabajo», dijo a LA REPUBLICA Juan Carlos Corrales, uno de los fundadores de la cooperativa.

Dicha presencia generó también que surgieran posibles nuevos pedidos en los departamentos de Montevideo, Salto, Flores, Maldonado, Durazno y Colón (República Argentina).

Otro de las aspectos a destacar de esta iniciativa es que en acuerdo con algunas intendencias municipales, la cooperativa cede en donación bloques para la construcción o reparación de viviendas a personas que no tienen oportunidad de hacerlo por sus propios medios.

«Creo que estamos construyendo la esperanza y dándole un buen empuje al programa de gobierno para que tengamos un país productivo», concluyó Corrales. *

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