Historia de promesas y ofrendas
Corría el año 1901, cuando por iniciativa del cura párroco de la ciudad de Minas, presbítero José de Luca, y de la Congregación de las Hijas de María, se procedió a la colocación de la imagen de la Virgen María, que fuera donada por la señora Catalina O’Neill de Fernández, en la cima del Cerro Verdún. Este cerro, al igual que todos los campos de la zona, habían sido donados, en el año 1801, a don Juan Bautista Verdún, por el gobierno de España. Esto es lo que determina que con el tiempo este paraje y el cerro ubicado allí reciban el nombre de su primer propietario. Estos campos pasarían luego a poder de los esposos Pedro Dartayete y María Ariza de Dartayete, quienes serían sus dueños al momento de colocarse la primera imagen en el cerro y quienes brindaron su total apoyo para que esto fuera posible. La fecha fijada para la inauguración era el 19 de abril, porque el general Lavalleja era devoto de la Virgen María, pero debido a fuertes lluvias ocurridas ese día se debió postergar la fecha de su colocación. Es por esta razón que se lleva a cabo el veintiuno de abril y no el diecinueve como se había previsto, por ser ese el Día de la Virgen.
«Pocos pueblos tienen el privilegio, como lo tiene Minas, de vivir a los pies de María, la Madre de Jesús y Madre nuestra», a dicho la Iglesia. Las serranías de Lavalleja se prepararon, una vez más, para el evento de la Iglesia Católica más importante del año, el 105 aniversario de la instalación en lo más alto de la imagen de María. «Virgen del Verdún, así se llamará la imagen de la Inmaculada que se colocará sobre la cumbre del cerro Verdún. Será un cristiano recuerdo del siglo XIX y en los albores del XX será un homenaje a Cristo Redentor y a su Inmaculada Madre y el primer acto de esta índole que se realiza en la República y que honra mucho a nuestro Departamento». (N. 64-La Paz Católica: 7-10-1900). «Siéntanse todos convocados a participar de esta Fiesta de la Virgen del Verdún, que debe ser en primer lugar, una fiesta de los minuanos, de los uruguayos y de todo el Río de la Plata, que este encuentro junto a María sea fuente de fuerza, de consuelo y de esperanza para todos los creyentes», aseguraron las autoridades religiosas locales a LA REPUBLICA.
Compartí tu opinión con toda la comunidad