Argentina y Brasil definirán el futuro de la televisión digital en Uruguay
A partir de 2006 comenzará a producirse en los países del mundo el «apagón analógico». País a país las emisoras de televisión deberán sustituir el lenguaje analógico que actualmente se emplea para transmitir audio y sonido, a lenguaje digital. Cuando el cambio se produzca, televisores anteriores a 2000 prácticamente no servirán de mucho. Mientras en algunos países europeos, el cambio está previsto antes de fin de año, se estima que hacia 2015 será imposible cubrir todas las naciones. En Estados Unidos el apagón analógico ocurrirá en 2009.
El cambio de un sistema a otro, implicará una serie de aspectos que abarcan desde la calidad de recepción (se dice que comparar lo conocido con lo digital, es como la diferencia entre la TV blanco y negro con la TV color), a la interacción entre los televidentes y los canales.
Este segundo aspecto parece ser el definitorio: los tecnócratas dicen que ahora sí llegó la televisión inteligente (en su organización no hablan de contenidos). Es posible seleccionar una película para verla en el momento que se desea, que no cuando el horario lo dicte. La nueva tecnología apuesta al audio: programaciones «radiales» de géneros específicos las 24 horas, el decodificador está conectado directamente al audio con lo cual el aparato de TV permanece apagado. También se abren posibilidades de rebobinar o avanzar en la película que se está viendo, en tanto la misma es «bajada» por el aparato. La votación a los concursos televisivos deja de ser telefónica y la TV asume el rol. También se puede consultar instantáneamente la bolsa, los pronósticos meteorológicos. jugar videojuegos, y varias de las opciones para las cuales aún se necesita una PC conectada a Internet.
Actualmente en Uruguay, la televisión digital es accesible mediante pago extraordinario a los servicios de cable y con limitaciones importantes, sino en cuanto a la calidad, en cuanto a la oferta que la tecnología permite.
Básicamente se necesita un televisor con tecnología de este milenio (es decir si su aparato tiene más de seis años no sirve) y debe pagar un costo único oscilante en los 100 dólares para recibir el decodificador digital.
Con esta base hay distintos paquetes adicionales: el más aceptado es el Pay=per=view (pago por ver). Mediante otro pago de 50 pesos, que se carga en el recibo mensual, se permite al abonado acceder a una película de las que el menú en pantalla ofrece. Para ello debe llamar telefónicamente a la empresa e informar la película que quiere ver.
TV: economía y política
La televisión digital aún carece de padrones universales, es decir, el equipamiento de esta tecnología para un país puede ser de origen norteamericano, europeo o japonés. Actualmente sólo es dable optar entre estos tres, y debe elegirse uno. En nuestra región la tendencia fue en principio hacia la tecnología norteamericana: Canadá, México, Chile, y Colombia, optaron por ella. Los mexicanos, además de tener ya el sistema expandido al 40% de sus televisores, están produciendo televisores con conversor, e incluso exporta a los Estados Unidos.
Nuestros vecinos argentinos podrían seguir igual derrotero, mientras los brasileños dieron un golpe de gracia, que podría cambiar el destino de miles de millones de dólares de inversión y eventualmente tener incidencia en nuestro país.
Brasil tomó la decisión de apostar al sistema japonés. A cuerpos técnicos del gobierno se les encargó determinar cuál de las tres tendencias era la mejor para los intereses brasileños. La conclusión fue que ninguna aparecía como superior a las otras: se recomendó por tanto actuar en función de las contrapartidas comerciales y de inversión que el país obtenga. Así los japoneses han comprometido a cambio de la elección una inversión en el sector electrónico brasileño superior a los 2.000 millones de dólares.
Esta cifra primigenia será solamente para instalar una fábrica local de semiconductores. Los europeos, atentos a la pérdida que significaría esta opción, negocian por estos días la instalación de una fábrica similar, pero ofertando aun más regalías para el país vecino.
La polémica además está insertada en tanto Brasil no puede convalidar un monopolio del espectro radiomagnético en manos de los japoneses, tanto por razones legales, como por el asolamiento tecnológico que se impondría y la obligación a los consumidores de pagar precios más altos por la falta de competencia. Argentina entretanto, que venía manteniendo contactos con Forum ATSC, la coordinadora de los fabricantes estadounidenses, ahora apunta a actuar conjuntamente con Brasil, buscando aunar fuerzas que obliguen a las empresas multinacionales a aumentar los márgenes de beneficio a los gobiernos de las potencias mercosurianas.
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