Demasiados errores al tiempo de hablar de "gauchos"
En la jornada inaugural de la 81ª. Semana Criolla del Prado, se distribuyó un tabloide, a todo color, titulada «Semana Criolla», presentada como «publicación oficial de la Semana Criolla del Prado». Dicha publicación ha sido declarada de Interés Municipal por la IMM, de Interés Turístico por el Ministerio de Turismo y Deporte, y declarada de Interés Cultural por el Ministerio de Educación y Cultura. Demasiados «intereses» para tantas inexactitudes, ya que en las ocho páginas impresas se trasluce una falta de rigor preocupante cuando de publicaciones oficiales se trata. En la contratapa del periódico, es errónea la información que se brinda acerca de la ubicación de los distintos escenarios, stands, ferias y muestras varias que ofrece la Criolla. El Plano, sin lugar a dudas corresponde a otro año, no a 2006, y eso llevará inevitablemente a aumentar la confusión de los visitantes que se orienten por esta «guía», máxime que en la información técnica, se dice que la tirada consta de 250.000 ejemplares. La programación correspondiente a los diferentes escenarios es incorrecta, desde que dos días antes del inicio del evento, ya se conocían los cambios operados.
Identidades
Pero lo que más nos llamó la atención fue el primer artículo, que aparece en la página dos de la publicación, con el título «Tradición. ‘El Gaucho’ identidad de nuestra tierra». Se lee allí: «Para contribuir con nuestras tradiciones, y trasladarnos a nuestras raíces, es necesario conocerlas a fondo, por ello en esta edición hablaremos del gaucho, aquel hombre de espíritu libre, sin identidad, más que con la propia tierra y con su caballo, que cabalgaba bajo agua, muchas veces sin rumbo, que no tenía un lugar fijo donde asentarse, y para el cual nación era sinónimo de libertad…» Si debiéramos finalizar nuestra columna aquí, sólo diríamos: «sin palabras». Pero sin ánimo de ingresar en el terreno de las polémicas, y menos de realizar una disección del texto citado, se nos ocurre formular nada más que algunas preguntas. ¿Cómo es posible que desde el título hablemos del «gaucho identidad de nuestra tierra» y líneas más abajo digamos «aquel hombre de espíritu libre, sin identidad»? ¿Cuál es pues la identidad del gaucho? ¿La tenía o no? ¿Cuál era la «propia tierra» del gaucho? ¿Cuál su sentido de propiedad? ¿Desde cuándo la nación fue para el gaucho «sinónimo de libertad»? ¿No fue precisamente en nombre de la nación y en aras del futuro de la nación que se lo sojuzgó, se lo hizo carne de cañón, perseguido por las levas y finalmente se lo exterminó? De la mitad del artículo hasta el final se reproduce una extensa cita de Reyes Abadie, Bruschera y Melogno, en donde entre otras cosas se puede leer, que el gaucho no «pudo adquirir el sentido de la propiedad más allá de la tenencia inmediata de los bienes indispensables (…); y la tierra fue para él tan de ‘naides’ como el aire o el agua…» Entonces, ¿de qué hablamos cuando nos referimos al gaucho? ¿Cómo lo «traemos» a la Criolla y cuál es su vínculo con las tradiciones que se reivindican esta Semana? ¿Qué idea le queremos transmitir a los miles de lectores que recibirán esta publicación gratuita? Muchas preguntas, para tantos «intereses municipales, turísticos y culturales», de pronto no conjugados de la mejor manera. *
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