ANEMIA, ESPINA BIFIDA E HIDROCEFALIAS TIENEN ALTA INCIDENCIA EN EL PAIS

Con la fortificación alimentaria de leches y harinas combatirán antes de 2007 graves patologías infantiles

En noviembre de 2005, la ministra de Salud Pública daba a conocer ante el Parlamento, los resultados de un trabajo llevado adelante por la Sociedad de Pediatría y Unicef. 444 niños, de entre 6 meses y dos años de edad, escogidos en barrios periféricos de Montevideo, pero todos ellos sanos y bajo control periódico del médico, revelaban anemia en su sangre, en un 56,3% del total. El muestreo, según el propio ministerio, representaba «el mejor nivel de los niños que se atienden en Salud Pública». Todos los encuestados provenían de hogares con un promedio de cinco integrantes, tuvieron peso adecuado al nacer, y los barrios de procedencia (Cerro, Cruz de Carrasco, Piedras Blancas, Giordano). Tampoco aparecen como los más carenciados.

«La anemia por carencia de hierro es la afección hematológica más frecuente en la infancia y empeora cuanto peores sean las condiciones de vida de los niños constituyendo un indicador de pobreza», recordó en tal sentido la doctora Mónica Xavier. La médica, y senadora del Partido Socialista remarcó que «estas carencias nutricionales tienen impactos y consecuencias irreversibles desde el punto de vista del crecimiento y desarrollo futuro».

En este escenario considerado de alto riesgo para las autoridades es que se impulsó la práctica que a corto plazo será instrumentada a nivel nacional: la fortificación de alimentos con hierro, procurando bajar los índices de anemia, que podrían estar situados entre los peores de la región. En los países que llevan más de 40 años fortificando alimentos, la relación de anemia en niños apenas alcanza el 2%.

La fortificación de la leche, tanto líquida como en polvo, permitirá a corto plazo que los niños menores de un año, con un consumo promedio de medio litro de leche diaria, obtengan de esta forma entre el 60% y el 90% de la recomendación de ingesta de hierro diaria, según la Organización Panamericana de la Salud.

 

Harinas con ácido fólico

El segundo gran tema de alimentación fortificada que acaba de aprobar el Senado nacional y se busca poner en práctica lo antes posible es la adición de las harinas.

Entre los 50.000 nacimientos anuales que promedialmente tiene Uruguay, 50 sufren malformaciones del tubo neural. Estas patologías son sumamente caras de tratar entre los niños supervivientes, y las secuelas, en general profundas, suelen ser para toda la vida.

Peor aún, la prevención de estas enfermedades, comunes y harto conocidas en los países desarrollados, es de muy bajo costo, y con impacto definitivo en el control de afecciones como la hidrocefalia y la espina bífica, las más conocidas.

Aunque se desconoce el origen exacto de las afecciones (actualmente consideradas una combinación de factores genéticos y ambientales), se sabe que al agregar ácido fólico a la ingesta, la aparición de casos descendió en las poblaciones estudiadas hasta en un 70%. El ácido fólico no encarece en absoluto las harinas, donde desde hace tiempo ya distintos países efectúan el aditamento.

«Incluso se entiende que las mujeres en período de fecundidad, deben consumir unos 400 microgramos de ácido fólico diarios, independientemente de si planean o no, tener hijos en el futuro inmediato», explicó la doctora Xavier.

El ácido fólico, una forma sintética de monoglutamato, tiene la gran ventaja de que en la harina permite alcanzar un amplio espectro de la población, sin requerir un cambio en el comportamiento alimentario de la misma. Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Brasil y Chile, adicionan sus harinas de trigo con este fin.

La doctora Xavier recordó en este sentido que Uruguay ha alcanzado una excelente experiencia en la materia, previa a la que ahora se inicia. «La fortificación de alimentos se ha efectuado en el país para la prevención del bocio endémico, determinado por la deficiencia de yodo».

Las incidencia de esta patología descendió vertiginosamente a partir del yodado de la sal de mesa en el país. Ahora resta la etapa de implementación de estos dos elementos preventivos que seguramente estará en la alimentación nacional antes de fines de año. *

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