SIN CUSTODIA NI GUARDIANES, LANGUIDECE ANTE LA INDIFERENCIA

La Plaza de las Misiones se encuentra en el más absoluto estado de abandono

La enorme manzana que está delimitada por las calles Porongos, Colorado, Valle Inclán y Vilardebó, es en verdad predio municipal, una parte del cual  más de la mitad  desde hace varias décadas fue cedida para usufructo del Club Atlético Goes, conocido también como «los de las Misiones». Precisamente allí, los goenses construyeron su estadio que hace muy poco fue remodelado y techado, contando para ello con el apoyo de autoridades municipales y nacionales. Llama la atención, que no se haya acordado alguna contrapartida en lo que respecta a mantenimiento y cuidados de la Plaza de las Misiones, o por lo menos, si existió tal acuerdo, que no se haya especificado en qué consisten tales tareas. Enclavada en un barrio tranquilo, de frente al pintoresco callejón que en otros tiempos era lugar de encuentros a la luz de los faroles, ha sufrido en los últimos años un deterioro considerable a raíz de la falta de vigilancia. Una de las caraterísticas de la plaza es que está ubicada en un nivel superior al de la calle, debiendo para acceder a ella, quien llega por Porongos y Colorado, subir la ya tradicional escalinata. En la otra esquina, el desnivel se «corrige», pero quienes destrozan bancos, juegos infantiles, plantas y caminería, arrojan basura o deciden pernoctar allí, se encuentran lejos de las miradas escrutadoras.

 

Solamente se corta el pasto

En el Centro Comunal Zonal Nº 3, ubicado en la Avda. Gral. Flores y Domingo Aramburú, al cual corresponde la mencionada plaza, se nos hizo saber que antes estaba bajo la responsabilidad del técnico jardinero Avellaneda, de dicho zonal; pero que ahora el mantenimiento corría por cuenta del Club Goes. Es evidente que el «mantenimiento» se limita únicamente a cortar el pasto, ya que pudimos constatar que la mugre y desperdicios desparramados por la caminería y jardines permanecen allí durante semanas; los bancos están destrozados, no se efectúa poda ni se da otra clase de cuidados a los ejemplares del ornato allí existentes; han desaparecido las papeleras, no funcionan los picos lumínicos y varios marginales la han tomado como su lugar de residencia. El barrio observa con asombro y preocupación, como una de las plazas más hermosas y concurridas es dejada prácticamente a la deriva, sin guardianes, sin cuidados ni mantenimiento adecuado, siendo como es para la populosa zona, un referente en lo que tiene que ver con espacios verdes y recreativos. Hace algún tiempo. a raíz de una loable iniciativa, se instaló en un lugar de la plaza un espacio destinado a los adultos mayores. También allí, las mesas de juegos y los asientos han sucumbido al vandalismo indiscriminado; pero otras cosas responden simplemente a la desidia o a la ineficacia, como la situación en que se encuentra toda la vereda de Valle Inclán, llena de basura y excrementos caninos. La entrada a la plaza, incluso, por la esquina de Valle Inclán y Colorado, se encuentra en estado deplorable. El barrio, los vecinos, el Club Goes y la propia Plaza de las Misiones merecen otra cosa. *

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