Estudiantes advierten que el nuevo rector deberá superar corporativismos internos

Según FEUU, el sucesor de Guarga tendrá que enfrentar los vicios de la Universidad

La FEUU no ha realizado una evaluación definitiva sobre los ocho años del gobierno de Rafael Guarga. A pesar de eso, en dialogo con LA REPUBLICA, dos representantes, Adrián Marques y Martín Espócito, destacaron progresos en los dos últimos años, los cuales hoy se ven reflejados en el documento que se elaboró para el próximo presupuestal quinquenal.

Para los estudiantes la figura del próximo rector debe traer cambios, deberá tratar de transformar a la universidad «respetando las viejas culturas que existen, pero, teniendo la autoridad y la legitimación de los tres ordenes».

El apoyó de la FEUU al rector ingeniero, Rafael Guarga en las elecciones universitarias en el año 1990, -primer período en ser electo-, se dio en un contexto donde existía una «contraposición de candidatos» y más allá de «los acuerdos políticos que se generaron», la federación creyó que «el guarguismo representaba a algunos de los principios básicos de la universidad».

En la segunda reelección en el año 2002 la FEUU decidió no apoyarlo, tal resolución fue tomada un año antes en la convención anual de la federación, de allí surgió la iniciativa de «no apoyar a un candidato a rector que estuviera de acuerdo con el cobro de matrícula en cursos de pos-grados»; pero además existía en el ámbito estudiantil una fuerte crítica al modelo de su gestión y la federación propusó candidato a rector al docente Pablo Carvelaro.

 

«En estos ocho años se pudo avanzar muy poco»

Aunque para la FEUU el rector no es el único responsable del estado de la universidad, «hay cosas fundamentales que no se pudieron lograr» durante los ocho años del gobierno de Guarga.

Adrián Marques se refirió a distintas propuestas del discurso con el cual asumió, «las temáticas de reforma universitaria, el sistema de créditos, los tramos comunes; verdaderamente se pudo avanzar muy poco, quizás porque no fue adecuada la forma que desde el rectorado se quiso avanzar. También porque los órdenes tanto de estudiantes, como de egresados y especialmente por cierto conservadurismo docente ante las transformaciones hicieron que no se puedan llevar a cabo temas como la reforma universitaria».

 

Algunos aspectos de la ley orgánica «quedaron obsoletos»

Ante la propuesta de que la ley orgánica pueda ser cambiada, propuesta que ha sido señalada por el rector Rafael Guarga, como positiva, Martín Espócito expresó que «hay aspectos de la ley orgánica que han quedado obsoletos, la ley data del año 1958; era otro país, otra universidad y otra cantidad de estudiantes.

«La FEUU tiene ganas de discutir la ley orgánica, hay artículos de la ley que nos gustan, que son intocables que son realmente los que expresan los valores de la universidad, pero es momento de discutirla y de adaptarla a los nuevos tiempos».

En la última convención de la FEUU celebrada el año pasado, se propuso modificar los requisitos para ser candidato a rector.

«Se trata de que en los períodos que la ley orgánica no rigió, cuando la universidad estuvo intervenida, hubo gente que se exilio por persecución política y que debió recibirse fuera del país. Esa gente es hoy gran productora de políticas universitarias, rondan entre los 40, 60 años y son los que, junto a otros, no están pudiendo acceder al lugar del rector, pueden ser decanos pero no pueden llegar a ser candidatos para el cargo».

Martín Espócito ve viable que la propuesta sea aprobada para estas elecciones: «hay una coyuntura en el país, desde que asumió el gobierno de Tabaré Vázquez se está apelando mucho a la justicia, al encuentro de la memoria y a la búsqueda de la verdad, y creemos que es momento de coyuntura política para esto, para nosotros es un acto de justicia. Es hacer justicia con aquellos que hoy en día no pueden ser candidatos a rector por resoluciones de años anteriores. Está modificación permite ampliar el abanico de opción».

 

El próximo rector

«La universidad se tiene que transformar, tiene que lograr una mayor calidad, tiene que ser más equitativa y tiene que aumentar la matrícula universitaria sin tener a los estudiantes apiñados en las clases», criticó Marques.

El próximo rector deberá afrontar un camino complejo, deberá asegurar que «más estudiantes egresen, y a través de la diversificación en las ofertas de grado más estudiantes ingresarían, pero se deben generar más mecanismos para que puedan permanecer en los estudios terciarios» (ver recuadro adjunto).

«El desafío es muy grande, hay que encontrar una figura que pueda superar las trabas universitarias instauradas por los corporativismos internos y por las dificultades estructurales. Deberá afrontarse con el miedo a los cambios y el conservadurismo docente. Es una tensión, entre; tratar de cambiar la universidad porque es necesario respetando las viejas culturas que existen, pero teniendo la autoridad y la legitimación de los tres ordenes.

Eso le dará las herramientas para que esas transformaciones que son necesarias se puedan llevar adelante». *

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