Vecinos de Tres Cruces alarmados por virtual "campamento" instalado en plena vereda
Allí, en la ochava que se forma en el citado cruce y bajo la protección que brinda la estructura del edificio que tiene entrada por Urquiza, se ha establecido una suerte de «tierra de nadie» en la mismísima vereda. La señora Lía Santini, una de las vecinas que hace más de tres años vive en el mencionado edificio, cuyo número de puerta es 2506, expresa visiblemente preocupada que «bajo su balcón se junta gente de toda clase, entre las que se encuentran muchachitas que son del INAU, de entre 14 y 16 años». En ese edificio viven cinco familias, entre las que se encuentran personas de todas las edades, y en algunos casos estudiantes que viven solos ya que sus padres se encuentran en el Interior. La señora Santini señala que ya han agotado todos los medios para lograr que se normalice la situación en la vereda de sus viviendas, pero «sólo una vez lograron que la Policía los llevara porque se desacataron, después todos nos dicen que no pueden hacer nada».
Viviendo en la calle
La situación que están viviendo los vecinos del edificio de la calle Urquiza, es en verdad el resultado de otra realidad que va más allá de esa esquina específica.
En toda la plaza de la bandera, y en los alrededores de la terminal Tres Cruces, se puede constatar la presencia constante, no sólo de malvivientes, sino de muchachos y muchachas que pululan a todas horas, niños en edad escolar que evidentemente no concurren a la escuela, y una gran oferta en materia de prostitución, acentuándose este preocupante panorama en horas de la noche.
«Cantidad de veces hemos recurrido a la Policía -afirma Santini- ahora nos pertenece la 9ª que está en el Estadio, y hemos hablado con el Comisario Porro, pero todo sigue igual». También se han puesto en contacto con hogares del INAU, ya que según han podido saber, y por el testimonio de los cuidacoches de ambas calles -Urquiza y Avelino Miranda-, «algunas veces cuando ellos llegan a las 7.30 para comenzar con su trabajo, han visto a estas jovencitas manteniendo relaciones sexuales con esa gente, allí mismo en la ochava». Santini explica que «en el INAU me dijeron que no podían hacer nada, que yo tenía que identificarlas».
Los vecinos esperan una solución
Los días de lluvia la situación se agrava, ya que las personas que acostumbran instalarse bajo la protección que brinda el edificio de la esquina, se quedan casi todo el día allí, a esperar que pare la tormenta, y para los vecinos se vuelve insoportable. «Gritan de noche -dice la señora Lía-, se oyen voces constantemente, tanto de hombres como de mujeres, y lo que es peor hacen sus necesidades fisiológicas allí mismo, hasta se limpian las manos en la pared y más de una vez he tenido que salir a limpiar con agua jane y escoba; esto es verdaderamente desagradable… para ellos es un verdadero campamento. Hasta dejan ropa tirada».
Muchas de estas personas a las que hace referencia la señora Lía Santini, pasan el día entero en la zona, algunos limpian parabrisas en los distintos cruces del lugar, otros piden a los transeúntes, hay quienes lo hacen directamente a los comerciantes, y otros sencillamente molestan el día entero, o cuando se despiertan, ya que el testimonio de los vecinos indica que hasta bien entrada la mañana, la mayoría de los días, se los puede encontrar durmiendo bajo «el alero» protector del edificio.
La señora Santini también hace referencia a la cantidad de botellas de diferente procedencia que dejan tiradas en el lugar, y espera, como el resto de las familias que viven en esa esquina, que se pueda encontrar una rápida solución a este desagradable inconveniente. *
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