Rafael Guarga: "La ley orgánica debe ser cambiada"
¿Cómo define sus ocho años de rectorado en la Universidad de la República?
Se trató de un período en el cual la universidad transitó con el mismo presupuesto que se le adjudicó en el año 1986, a la salida de la dictadura, durante los ocho años. ¿Por qué durante los últimos ocho años?, porque ahora es notorio que la Universidad ha recibido un incremento presupuestal para el año 2009 del 50%.
Desde el 86 a la fecha la situación fue progresivamente dramática, fueron los años de mayor estrechez presupuestal que ha vivido la institución luego de la dictadura. Esto repercutió en primer lugar sobre los sueldos de los docentes y funcionarios, que bajaron en un 30%.
En este marco de carencias económicas en 2002, luego de la crisis general, se suma una deuda que llegó a estar en el orden de los 250 millones de pesos se logra que la Universidad genere un Plan Estratégico para el año 2000 y una nueva versión realizada en 2005, aprobado ese plan unánimemente en el Consejo Directivo Central, con la participación de los tres órdenes.
¿Qué cosas pretendió hacer al asumir el rectorado y no pudo lograr?
Bueno, yo estoy contento, yo sabía que la situación iba a ser difícil como lo fue, pero también sabía que había voluntad de los universitarios en llevar adelante la tarea de mantener y desarrollar una institución de educación superior con carácter especial de gran autonomía y la única pública de este país.
En ese sentido no me siento para nada defraudado, justamente el desarrollo de estos planes estratégicos, reflejan esa voluntad del conjunto de los universitarios en transformar a la institución y hacerla moderna y eso se expresa en muchos aspectos, que a pesar de las carencias se han logrado concretar.
Querer descentralizar la educación superior ha sido un impulso de su rectorado, ¿cuál ha sido la prioridad a nivel estratégico?
Se le asignó en el documento Plan Estratégico 2005 el carácter de objetivo, que no lo tenía en la versión 2000 y no lo había tenido nunca. Pues hay una realidad que es muy elocuente, recién ahora y debido a la expansión que ha sufrido la Administración Nacional de Educación Pública en estos años, revelan que hoy egresan más jóvenes de Secundaria en el Interior del territorio que en la zona metropolitana.
El esfuerzo por parte de la Universidad de ofrecer servicios educativos, de radicar laboratorios, de realizar extensión fuera del área metropolitana en forma creciente son partes de eso, y para ello se ha destinado en este presupuesto un monto que en 2009 llega a triplicar las cifras que históricamente la UdelaR invirtió.
¿Piensa que la descentralización se va a lograr en este quinquenio?
Se va a caminar fuertemente en esa dirección, yo espero que haya en el próximo período un pro rector que trabaje fuertemente y en conjunto con la comisión de descentralización en ese sentido. Que realmente se lleve adelante en conjunto con ANEP una creciente oferta de servicios educativos en el interior del país, en por lo menos cuatro grandes zonas del territorio. Allí la Universidad debe ir generando redes regionales de modo tal que todo chico que nace en el interior del país tenga la posibilidad de ingresar a la Universidad sin tener que salir de la «casa paterna».
¿Cuáles son esas zonas?
Esencialmente son las zonas donde demográficamente en el año 2020 estará concentrada la mayor parte de la población del país. Zona sur este que conjuga a Maldonado, Rocha, Cerro Largo, Treinta y Tres y Lavalleja. El sur oeste, concentrando a Colonia y Soriano, el noroeste que concentra a Paysandú y Salto y el noroeste con centro en Rivera y Tacuarembó.
Esto va de la mano del Sistema Nacional de Educación que se impulsa desde el gobierno
Claro, esto va de la mano de eso y también de poder realizar en todo el país las funciones que la ley le encomienda a la Universidad y que han sido históricamente funciones que se han desarrollado fundamentalmente en la zona metropolitana. La Universidad tiene el 85% de sus construcciones dentro del área metropolitana, recién con la construcción de Regional Norte en Salto, que culminó en este período, se logró el restante 15%. Esto tiene que cambiar rápida y dramáticamente.
¿Cómo visualiza a la Universidad ante un gobierno de izquierda y con un ministro de Educación, ex rector, docente y ex integrante del Grupo Montevideo?
La Universidad ha llevado adelante un plan que fue confeccionado antes de que se supiera el resultado electoral. Hoy vemos con mucha satisfacción el hecho de que por primera vez en estos 20 años, se haya logrado un sustantivo aumento presupuestal. Esto se dio porque hubo comprensión por parte del gobierno; pero ese 4,5% al cual llegaremos al final del período solo constituye la media de la región.
Si ordenamos todos los países que dan datos respecto a su inversión pública en el porcentaje del PBI en el mundo que son 132, Uruguay está ubicado en el lugar 117, con ese incremento pasaría al lugar 77.
De tal manera que todavía nos queda un buen escalón para llegar a lo que corresponde.
Uruguay se caracterizó por tener académicos egresados de la Universidad pública con altos niveles educativos, ¿qué pasa hoy?
Creo que la Universidad se inserta en un país donde hubo una inversión educativa importante. Pero desde la dictadura para acá, recién ahora se está intentando volver a niveles de inversión educativa adecuados para cómo el país se piensa a sí mismo: un país de gente culta. Con estas características Uruguay pudo competir bien, porque hubo una inversión educativa en el pasado. Pero esto se ha venido deteriorando seriamente. Este era un país en el cual sus emigrantes eran representativos de la población, ahora ya encontramos que nuestros emigrantes son más cultos que la media de la población que está acá.
Este es un fenómeno muy acentuado en Bolivia, país que registra una tasa de profesionales mucho más alta que la correspondiente al país, a la inversa de lo que es la emigración mexicana, que se caracteriza por ser de trabajadores, y nuestro país va adquiriendo ese carácter. Lo cual es muy preocupante y alude justamente a la ausencia del país, en lo que hoy se hace llamar, un «Uruguay Productivo». Este debe ser un país con una oferta de trabajo bien remunerado, importante, que haga que los egresados universitarios puedan encontrar trabajo dentro del territorio y puedan acceder al nivel de vida que aspiran.
¿Cómo define su relación con los estudiantes universitarios?
Pienso que he tenido una buena relación de trabajo y creo que los estudiantes están muy comprometidos con la descentralización. Así que en ese aspecto ha sido un período de relaciones, a veces complejas, pero en términos de respeto y constructivas.
¿Qué opina sobre la propuesta de la FEUU para que los electores a rector puedan ser universitarios recibidos en el exterior entre los años 1973 y 1984?
Yo creo que la propuesta tiene una base justa. Por un lado señala la exigencia que establece la ley orgánica para ser rector, debe ser un ciudadano de la Universidad, que haya egresado de la misma, y que haya alcanzado su mayor nivel, eso como condiciones para ser rector, está muy bien, y la Federación lo comparte en époc
as normales.
Pero es real que la Universidad pasó por épocas «no normales», o «anormales», que fueron las épocas de la dictadura.
Allí hubo personas que completaron sus estudios en el extranjero y a las cuales debería abrírseles la posibilidad de llegar al rectorado.
Se comparte esto, se hizo una consulta jurídica en la División Jurídica de la Universidad, la que contestó que esto implicaría un cambio en la ley orgánica de 1958. Y si hay un cambio en la ley, no puede ser una decisión del CDC.
Sin embargo, Jurídica encontró, luego de una investigación exhaustiva del tema, una ordenanza que está vigente desde el año 1988, la cual establece que la Universidad puede expedir títulos a personas que, habiendo egresado de otra institución universitaria fuera del país, hubieran completado el 20% o más de los estudios correspondientes de esa profesión de la cual egresaron.
Esta ordenanza hubiera permitido que muchas personas que hoy han hecho sus trámites de reválida tuvieran su título expedido, y al tener su título expedido, podrían ser postulantes a rector.
La ordenanza puede resolver los casos de esas personas que habiendo transitado un año o más por la Universidad, y que se fueron en los períodos dictatoriales, se hubiesen recibido en el extranjero.
Esto alivia bastante la situación, son decenas de personas que pueden pasar de una condición de no elegibles a elegibles.
¿Apoya un cambio en la ley orgánica?
Sí, la ley orgánica debe ser cambiada. Debe ser un amplio producto de una discusión interna para luego pasar al Parlamento.
¿Está de acuerdo con el cobro de matrícula universitaria?
Totalmente en desacuerdo. Me parece que lo que tenemos que hacer es ampliar ese proceso de ir hacia el Interior, es uno de los capítulos para universalizar la educación superior.
El esquema abierto que el país tiene de enseñanza gratuita, donde no se establecen cupos, es el esquema con el cual, mejor podemos desarrollarla.
¿Cómo definiría su rectorado en una oración?
Es muy difícil, es una gestión compleja que está muy vinculada a un ejercicio muy intenso de la democracia universitaria. Yo diría que en estos años, la Universidad ha podido fijarse un rumbo y establecer un esquema de desarrollo estratégico.
¿Qué va hacer cuando finalice su rectorado?
Voy a volver a la docencia, a la Facultad de Ingeniería.
Si tuviera la oportunidad, ¿volvería nuevamente a ser rector?
-No, de ninguna manera, creo que ahora le corresponde a otro, justamente esta situación que ahora se visualiza de período «anormal» , que hizo que jóvenes que estaban estudiando tuvieran que salir a recibirse afuera del país por consecuencia de la dictadura, está mostrando que se piensa para el rectorado en personas que hubieran culminado su carrera en esos años. *
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