La Laguna del Diario día a día se va transformando en un pantano
Alfredo Pacheco secretario de la Unión Vecinal de Punta Ballena, y residente en el entorno de la Laguna del Diario, recordó que los vecinos de toda esa zona desde hace muchos años, vienen manifestando su preocupación por el creciente deterioro, y afirmó que «el panorama es cada día más desolador por la desaparición del espejo de agua, es un proceso que se está acelerando notablemente». Las causas de este deterioro son múltiples, pero fundamentalmente tienen que ver con el enorme crecimiento inmobiliario del entorno y la contaminación provocada por químicos utilizados en parques y chacras marítimas, y aguas servidas. «Se está provocando un aporte masivo de nutrientes, especialmente fertilizantes de los parques, y además los problemas de falta de saneamiento que hacen que el escurrimiento de las aguas vaya hacia las zonas más bajas, ocupe los humedales y después los humedales que son un filtro natural de todos esos elementos contaminantes, terminen siendo agredidos por emprendimientos que se dedican a rellenar en forma artificial hasta las márgenes de la laguna, y provocan con eso el estado de desequilibrio ecológico que presenta hoy», explicó Pacheco.
La transformación que sufre la zona es notoria a simple vista. La superficie de la laguna aparece tapizada en algunas zonas por una especie de junco que aflora en distintas partes, dificultando la navegación de distintos tipos de embarcaciones sin motor que allí se pueden utilizar, el agua presenta cierta turbulencia y la pesca se ha ido transformando cada vez más en un simple entretenimiento ante la desaparición de algunas especies de la fauna ictícola. Varios sectores de la costa se han transformado por la acumulación de materiales de relleno. Incluso la profundidad ha variado sustancialmente; antes se podía llegar a través del arroyo Marrero hasta Camino Lussich, el que también ha desaparecido según los vecinos, por efecto de la acumulación de sedimentos arrastrados a lo largo de la última década.
En la laguna conviven distintas especies vegetales, algunas de ellas sumergidas, que son las que están provocando actualmente los principales problemas. Los juncales por si mismos no son dañinos para el ecosistema, al contrario son naturales de las riveras de la laguna; el problema radica en la proliferación de los fraccionamientos y construcciones en la zona, lo que paulatinamente ha provocado un corrimiento de esas especies que comenzaron a invadir todo el espejo de agua y aumentando de tamaño. «Prácticamente están encerrando la laguna dentro de una gran masa que es en este caso de los juncos, emergentes, y dentro del espejo de agua la cobertura de un manto vegetal sumergido que es lo que se puede apreciar desde la orilla, como si fuera un pasto, pero que en realidad es una larga formación de vegetación que llega hasta el fondo y emerge hacia la superficie buscando la luz del sol», explicó Alfredo Pacheco.
Técnicos universitarios analizan la situación
Aunque el reclamo de los vecinos no es nuevo, no es demasiado lo que han hecho la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), organismos que han recibido denuncias sobre este caso desde hace al menos 8 años, «jamás se dio respuesta a los expedientes, en particular el ministerio de Medio Ambiente a través de Dinama, ha actuado poco y nada; incluso se han hecho reuniones interdisciplinarias en la intendencia de Maldonado, donde no hubo representantes de esas dos reparticiones públicas», subrayó Pacheco. Sin embargo, en las últimas semanas hubo una reunión con científicos de las facultades de Ingeniería y Ciencias trabajando en el área, donde se constató a través de los análisis realizados, la presencia de «coliformes, nitrógeno y demanda de oxígeno», lo que en la sumatoria arroja resultados muy nocivos para la supervivencia de la laguna.
Alfredo Pacheco reconoció que aunque tarde, los reclamos están siendo escuchados por lo que aún hay esperanzas de que se pueda corregir la acelerada degradación al menor costo posible. «Recién este año, después de 8 o 9 años de lucha constante, estamos recibiendo el primer respaldo del Estado y de la intendencia de Maldonado, quienes realmente han admitido el problema y están intentando buscar alguna solución. El problema es que, desgraciadamente, los tiempos del Estado no son los tiempos de los vecinos y no son los tiempos de la naturaleza en este caso particular, donde la destrucción, el proceso de degradación es tan acelerado que uno ve día a día como se transforma esto en un pantano», sentenció Alfredo Pacheco, quien tiene firmes esperanzas en que los vecinos ahora sean escuchados en el marco de las políticas medioambientales que pretende llevar adelante el gobierno nacional. «El proceso de desaparición (de la laguna) ya está lanzado, está en un estado de aceleración impresionante y yo creo que se pueden tomar algunas resoluciones y cursos de acción inmediata, y en eso estamos trabajando con la intendencia y con la Universidad de la República, pero siempre estamos atados a los tiempos, atados a los recursos financieros que dispone el Estado. Esperemos que dentro de muy poco podamos decir, hemos empezado a recuperar la laguna», estimó el dirigente vecinal. *
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