Xanadú: El serrucho en el sillón

Todavía se oyen los ecos de los aplausos que llegan desde el pedregullo, cuando la revista Xanadú acabó de hacer su pasaje por la platea una vez finalizada la actuación de la Segunda Rueda. Al cerrarse el telón de boca se pone en marcha todo un operativo que generalmente le es ajeno a la mayoría del público. En el caso de Xanadú, que actuó a primera hora, entran en «escena» los utileros y ayudantes a desarmar la escenografía, al tiempo que comienzan a irrumpir los del próximo conjunto, en un torbellino de martilleos, órdenes y ajetreo constante. Alguien comienza a barrer el escenario, lleno de papelitos, restos de utilería y demás. Detrás de bambalinas, en un rincón, y pegado a la estructura de madera del cono del teatro, descubrimos una hoja grande que parece ser el ayuda memoria para utileros y colaboradores de la revista. La despegamos con cuidado y la guardamos, como recuerdo de la trastienda del pasaje de Xanadú por el «Ramón Collazo», en la Segunda Rueda del certamen. Transcribimos, como curiosidad, el contenido de la «hoja de ruta». « Presentación.  Adán   Dios   Eva.  Griegos (corona   máquina de flit   globos + corneta).  Gallegos (bolas y cadena).  900 (pijama, saco y moña).  Ingleses (mameluco negro, caja, 1 pancho).  Tango (ropa mina, peluca).  Los 40 (traje marrón, revólver, casco + flor).  Los 80 (misma ropa).  Divorcio (saco negro   amarillo = ir al medio   serrucho DEJAR en el sillón).  Futuro (Adán).  Despedida.» Demás está decir que los que no salen a escena también cuentan, ¡y cómo! Imaginemos la cara de «Cacho» Denis, si llegado el momento, en pleno desarrollo del cuadro, se encuentra con que el serrucho no está en el sillón.*

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