Mides y BROU implementarán sistema electrónico de compra de alimentos

El Ministerio de Desarrollo Social y el Banco de la República Oriental del Uruguay firmaron un convenio que permitirá entregar a los beneficiarios del Plan de Emergencia una tarjeta de débito a los hogares para la compra de víveres y productos de higiene.

La tarjeta constituye uno de los elementos fundamentales de la implementación del Plan de Alimentación Nacional (PAN), el cual también contiene la entrega – durante el verano – de la Canasta de Fin de Semana para los hogares donde hay niños que asisten a los comedores de las escuelas de contexto crítico.

La misma llevará el nombre «Panes» y habilitará la compra de alimentos y productos de higiene en comercios registrados ante el Banco de Previsión Social y la Dirección General Impositiva.

Estos locales se caracterizan por ser almacenes o mercados de proximidad al lugar de residencia de los beneficiarios del Plan. Igualmente un adhesivo alusivo al programa será colocado en sus ventanas de manera que puedan ser identificados fácilmente por los usuarios de la tarjeta.

Según informó la ministra Marina Arismendi, el mecanismo, que será implementado en un plazo no menor a dos meses, supondrá un recurso complementario al Ingreso Ciudadano y no será utilizable para la adquisición de alcohol o cigarrillos.

Cabe destacar que el monto asignado a cada hogar variará dependiendo de la cantidad de integrantes de la familia, así como de la presencia de niños o mujeres embarazadas. Esto último debido a la incidencia que la desnutrición tiene en la población infantil y las dificultades que provoca en el desarrollo psicofísico de los pequeños.

Es así que las mayores sumas serán recibidas por aquellos hogares con más hijos menores de dieciocho años. La intención inicial era que los montos variaran entre 400 y 800 pesos, pero de acuerdo a lo aseverado por Arismendi, estas cifras podrían ser modificadas.

 

A gusto y en casa

Por otra parte, la ministra destacó que «el convenio permite desarrollar herramientas para que las familias tengan la libertad para elegir qué comer y no darles algo predeterminado».

En tal sentido explicó que la intención es otorgar a las familias la oportunidad de acceder a los alimentos y elementos de higiene que sus integrantes prefieran, así como la oportunidad de cocinar y comer dentro del hogar, acciones que se entienden como fundamentales para la recuperación de la dignidad y la autoestima.

Es pertinente recordar que durante las recorridas por las zonas más excluidas del país que realizaron los voluntarios del Panes durante el período de inscripción al plan, se encontraron jefas de hogar que habían olvidado cómo realizar una comida básica.

Esta situación sólo pudo entenderse al conocer que estas familias hacía años que obtenían alimentación solo mediante su asistencia a los merenderos creados por organizaciones de la sociedad civil.

Por ello se prevé que este programa también se vinculará con intervenciones educativas que aportarán a los hogares información sobre aspectos básicos de nutrición.

El fin último del Plan Alimentario, enmarcado en los restantes seis programas del Panes, es que a largo plazo los merenderos se vuelvan obsoletos y por tanto comiencen a desaparecer como consecuencia de que las familias retornaron a desayunar, almorzar, cenar y merendar en su propia casa. *

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