Menores acosados por la Policía al jugar con bombitas de agua
Una denuncia escrita por abuso de autoridad contra menores de edad fue presentada en la comisaría local por una vecina de Carmelo. A su hijo, la Policía lo trató de «pendejo culo cagado», lo sacudió de un brazo y lo llevó a la comisaría en donde lo maltrataron de palabra. Los menores, integrantes de un grupo de adolescentes amigos que juegan con bombitas de carnaval, aseguran que la Policía los persigue «como a delincuentes» cuando en realidad se divierten en carnaval jugando con agua entre ellos.
El hecho ocurrió esta semana de carnaval cuando una barrita de chicos menores de edad que jugaba con bombitas de agua con otra barra de amigos fue interceptada por la Policía, perseguidos como delincuentes usando los dos vehículos policiales, y maltratados de palabra.
En efecto, la denuncia la formuló Analía Bonora, madre de un joven menor de edad al que «maltrataron de palabra en la comisaría» según nos contó, luego de alertarnos su preocupación porque ocurra algún accidente con los jóvenes por la persecución policial. Su hijo también estaba en el grupo que un día antes encerraron en una esquina varios policías en los dos móviles policiales al grito de «todos contra la pared».
Los jóvenes contaron a este corresponsal lo que les ocurrió «estábamos en la esquina de Zorrilla y Treinta y Tres cuando llegó la camioneta de la Policía y estacionó por Zorrilla unos metros antes de la esquina, después vino el auto por Treinta y Tres y nos empezaron a perseguir, salimos corriendo por Carmen para Plaza Artigas y nos siguieron, pararon el auto y uno se bajó y nos gritó: ¡Todos contra la pared!», cuenta Diego, uno de los menores del grupo.
Al otro día estaban jugando con otra barra de amigos cuando se metieron en un comercio frente a Plaza Independencia «llegó la Policía y nos revisó a todos a ver si teníamos bombitas y a mí me dijo ‘pendejo culo cagado’ y después me empezó a tironear, me subió arriba de la camioneta y me llevó a la comisaría».
«Ahí dijo uno de los policías: ‘A ver qué hacemos con este pendejo, lo asustamos un poco o llamamos a los padres’, después me pidieron el teléfono de mi casa, como no había nadie me soltaron», contó.
Como consecuencia de estos hechos la madre del joven hizo la denuncia por escrito en la comisaría local: «Me preocupa que se produzcan maltratos» señaló a este corresponsal la preocupada madre. *
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