Aumentan en el mundo casos de "sexo sonámbulo"; en Uruguay a nivel clínico se desconocen denuncias
Al concluir la Convención internacional sobre problemas del sueño, cumplida en Sydney, Australia, los especialistas están convencidos de que, aun cuando temas más profundos fueron analizados, ninguno resultó tan impactante como la diferenciación dentro de las patologías de la especialidad, del «sexo sonámbulo», al que prefieren llamar «sexo dormido» en tanto los afectados se comportan distinto a los casos de sonambulismo conocido.
Los casos clínicos presentados a la convención, todos bajo coincidencia de similares padrones, aumentaron exponencialmente desde la anterior reunión científica, un año antes, en la que se había atisbado ya el creciente fenómeno. Básicamente se trata de personas que durante el sueño, tienen actividades sexuales, comportándose en principio como si estuvieran en vigilia. Los casos presentados van desde sucesos dentro del ambiente hogareño, a quienes al tener sueños de corte sexual, salen a la calle y reproducen las conductas que están soñando.
El caso más sonado fue el presentado por el doctor Peter Buchanan, del Sydney’s Royal Hospital, con una paciente femenina. La señora, que mantenía una pareja estable, salía de la casa por las noches y mantenía relaciones sexuales con extraños sin percatarse de lo hecho. Su pareja comenzó a sospechar que algo extraño ocurría, hasta que aparecieron evidencias irrefutables. La argumentación de la mujer sobre el desconocimiento de lo que pasaba, les llevó a la consulta médica que diagnosticó la enfermedad como «sexo dormido». El «sexo dormido» es catalogado como una enfermedad distinta al sonambulismo: se trata de una perturbación del sueño en su fase REM (rapid eye movement por sus siglas en inglés), la fase profunda cuando soñamos cumplir acciones corporales, mientras el cuerpo apenas se mueve o permanece inmóvil. En la enfermedad del «sexo dormido», la persona pone en práctica lo que está soñando.
Durante el congreso, el experto británico Neil Stnanley, de la Universidad de Surrey, reconoció la multiplicación creciente de estas denuncias clínicas en la Gran Bretaña, y apuntó al «mantenimiento de la tonicidad muscular, por falta de relajación completa durante el sueño, con lo cual cualquier cosa que estén soñando pueden ponerla en práctica». Aunque reconoció la posibilidad que drogas o alcohol influyan en estas conductas, enfatizó su convicción de que las tensiones y el estrés están detrás del crecimiento de los casos denunciados.
Recientemente la Justicia inglesa debió fallar en el caso de un hombre que afirmaba no recordar nada de lo ocurrido durante la noche, cuando dormía con su novia e imprevistamente comenzó a golpearla con un videograbador en la cabeza. El novio despertó, recordaba la víctima, cuando después de mucho gritar le dijo: ¡te amo! «Como ello no concordaba con su sueño, el hombre despertó», entendieron los técnicos que le diagnosticaron el mal.
Los pacientes no recuerdan lo que hicieron mientras sueñan, a menos que sean despertados durante ese sueño. «Incluso así puede ser muy difícil comprender el contexto de lo que hacías y lo que soñabas», agregan.
Uruguay: una incógnita
Para la psicóloga y sexóloga Carolina Villalba, «este asunto es aún desconocido en Uruguay, a nivel de casos clínicos, hasta donde es dable saber». La co-conductora del programa «Por arte del sexo», que emite TV LIBRE, aseguró a LA REPUBLICA que en la vasta gama de casos presentados tanto a nivel del programa como de su práctica profesional, aún no emergieron situaciones como la denunciada en el foro internacional.
Adelantó no obstante que «evidentemente esto no le ocurre a cualquier persona. Es decir, acá debe haber una previa tendencia, un conflicto emocional, psicológico, hasta psiquiátrico, con rasgos para tener determinadas conductas: no cualquiera puede incurrir en ellas».
Remarcó la especialista: «Tener la percepción, ya que es imposible tener la certeza en Uruguay, por falta aún de datos cuantificables, que estos fenómenos, al igual que otras parafilias, se agudizan en períodos de crisis, cuando las ansiedades se multiplican». Aunque declinó hacer apreciaciones fuera de contexto científico sobre la incidencia que el fenómeno podría estar teniendo en el país, no descartó en absoluto la posibilidad que ello siguiera una tendencia similar a la mundial, es decir al aumento.
Los «sexodormidos»
Si durmiendo usted sueña que se está comiendo un helado, seguramente despertará con sed, o si tiene sed, soñará con un gran vaso de agua.
Algo más inquietos son quienes gimen, rechinan dientes, lloran o ríen durante el sueño. Más allá están los que patean, se sientan en la cama y hablan o hasta gritan sin despertarse.
Quienes andan por la casa o salen a la calle sin dejar de dormir aún son un misterio en muchos aspectos para una ciencia que además de terapia y psicofármacos, poco tiene para ofrecer.
Ahora los «sexodormidos», irrumpen en escena con una patología que mantiene el tono muscular como en los sonámbulos más agudos, pero a diferencia de aquellos, con conductas de cotidianas a absurdas, focalizan su deseo en lo sexual llevándolo a la práctica de diferentes formas.
Amén de cualquier conclusión, en caso que el lector sienta algún síntoma, recuerde que la excusa de: «Amada esposa: desconocía estar besando a la vecina, solo soy un sexodormido más», todavía, es poco creíble. *
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