Dieta balanceada y pobre en calorías retrasa el envejecimiento del corazón
La revista Journal del Colegio Americano de Cardiología publicó en febrero 2006 los resultados de la investigación que se proponía conocer cómo atenuar el envejecimiento del corazón humano y descubrir «cómo influye la función diastólica» en ello. Fontana estudió las consecuencias de llevar adelante una dieta variada y balanceada, pobre en calorías.
La prueba se realizó a un grupo de veinticinco personas, entre 41 y 65 años de edad, que consumió una dieta balanceada e hipocalórica (entre 1.400 y 1.950 calorías diarias) durante seis años. Los resultados grupales se compararon con otro grupo de las mismas edades y en igual período, con la salvedad que las personas que lo integraron consumieron las calorías de una dieta occidental típica, sin restricciones (entre 2.000 y 3.500 calorías). Los resultados mostraron que los que sufrieron una restricción calórica en su dieta tuvieron beneficios: los niveles de colesterol y triglicéridos fueron significativamente menores, la presión arterial más baja y «los corazones de quienes habían restringido el consumo de calorías eran más elásticos», señaló el médico. Además, el especialista destacó «la manera en que se relajaban los corazones entre latido y latido era similar a la de los corazones de personas más jóvenes».
«El estudio demuestra por primera vez en humanos que una crónica reducción del ingreso calórico ejerce un poderoso efecto protector contra algunas de las enfermedades que son la principal causa de muerte y parálisis en los países industrializados», dijo Fontana
Nueva evidencia
Edgardo Sandoya, ex presidente de la Sociedad Uruguaya de Cardiología y delegado en la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, manifestó que el estudio «aporta una nueva evidencia de cómo es posible prevenir el envejecimiento del corazón. A su vez, el sujeto tendrá menor obesidad, menos problemas de rodillas, menos diabetes, y menor presión arterial.
Lo bueno es haberlo demostrado, esto no se había publicado antes.
Hoy se aconseja una dieta equilibrada, reducir la grasa saturada, carne magra, no comer bizcochos; mantener una vida sana: alimentación reducida en grasa, aumentar la ingesta de fruta y verduras, comer pescado más que carne roja, y realizar ejercicios».
El envejecimiento del corazón sano ocurre cuando pierde la capacidad de relajarse después de cada latido, es decir pierde su función diastólica.
Y el estudio comprobó que con una dieta baja en calorías logra relajarlo entre latido y latido.
Hasta entonces no se había descubierto en humanos, pero anteriores estudios en ratas y pequeños animales demostraron que una dieta baja en calorías retardaba el proceso de envejecimiento de los mismos.
Se ha visto que con el envejecimiento, el corazón pierde la capacidad de relajarse.
Dieta balanceada
Los alimentos nutritivos son las verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado, y en menor medida lácteos y carne. En cambio los que no se recomiendan son las gaseosas, galletitas, golosinas, panes blancos, alfajores, entre otros; los cuales aportan calorías que proporcionan grasa y/o hidratos, que casi no tienen valor nutricional.
«No es una dieta fácil de hacer, pero al menos ahora sabemos que comer mucho y mal envejece el corazón. Eliminando calorías uno puede retrasar el envejecimiento».
La nutricionista y profesora adjunta de Nutrición Clínica, de la Escuela de Nutrición, Estela Skapino, manifestó a LA REPUBLICA la relevancia de ingerir una dieta balanceada y pobre en calorías, relacionándolas con sus efectos inmediatos.
«El estudio ha sido publicado en una revista científica arbitrada, por lo tanto es un estudio serio y con resultados confiables. Si bien la muestra es pequeña, 25 casos y 25 controles, los resultados son significativos. El grupo de pacientes que recibió una dieta balanceada, con restricción calórica, mostró una mejoría de la función diastólica. Esto puede deberse, por una parte a que la dieta que recibieron, además de ser baja en calorías, era baja en grasas saturadas, una de las grasas más nocivas para el aparato circulatorio. A su vez, era relativamente baja en sodio. La dieta tipo occidental que realizaba el grupo control duplicaba la cantidad de grasas saturadas y era más elevada en sodio.
Por otra parte, si miramos la evolución del peso corporal de las personas del grupo de intervención, se puede observar que si bien comenzaron el estudio con un peso corporal normal, con la restricción calórica disminuyeron su peso. La disminución de peso tiene importantes efectos sobre la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina, mejora el perfil lipídico y todo esto se traduce en una mejora de la función cardíaca. Lo que muestra el estudio confirma lo importante de seguir las recomendaciones nutricionales para una población sana: no excederse en el aporte calórico de la dieta, de manera de alcanzar un peso corporal adecuado, disminuir la cantidad de grasa saturada, controlar el sodio y aumentar el consumo de frutas y verduras además del pescado que tanta evidencia ha mostrado de su efecto cardioprotector».
Comer sano
No sólo es importante la cantidad total de calorías que se aportan con la dieta, sino el origen de las mismas. Se debe guardar una relación adecuada entre los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas), cuidar la calidad de los mismos y no perder de vista el aporte de los micronutrientes (vitaminas y minerales) que variará, como dijimos, de acuerdo a cada individuo. Pacientes con peso normal pero sometidos a una restricción calórica disminuyen su peso. Se puede entonces proporcionar una dieta pobre en calorías pero bien balanceada en su composición. «Esto, aplicado a un paciente con sobrepeso u obesidad resulta beneficioso porque se produce una reducción del peso corporal sin que existan carencias nutricionales», dijo la nutricionista Skapino. *
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