Los tambores de guerra tienen lonjas de papel
Dejemos volar la fantasía e imaginemos que Brasil comienza a construir una planta de celulosa en las cercanías del puente de la Amistad -que por sobre el río Uruguay- une Paso de los Libres, en Argentina con Uruguayana en Brasil. Que un grupito de los autodenominados «ecologistas» (piqueteros VIP) se instale en la cabecera y cierre el paso, «hasta tanto el gobierno de Lula no interrumpa las obras».
Sigamos con la ficción. La división acorazada con acantonamiento en Santa María (La misma que estaba lista para invadir el Uruguay en 1971 si el FA triunfaba en las elecciones, en el así llamado «plan 30 horas», pero ahora remozada y acrecida en su poder de fuego) comienza a desplazarse en dirección a Uruguayana, dentro de un ejercicio de movilización del Tercer Ejército, que es quien sirve a la defensa de Río Grande del Sur.
¿Cuánto, creen, compatriotas uruguayos y amigos argentinos que durarían los piquetes?. ¿Por ventura, piensa alguno de ustedes que en ese caso, el gobierno de Brasil va a recurrir a los buenos oficios del Papa, como ocurrió cuando en medio de bravatas se enfrentaron las dictaduras argentinas y chilenas por el canal de Beagle?
Podemos responder sin vacilaciones y sin temor a equivocarnos que no sólo la gendarmería sacaría a los piqueteros a bastonazos, sino que Kirchner se excusaría sin más, ante Lula, por la descomedida actitud «de esos irresponsables, capaces de poner en peligro, no sólo las excelentes relaciones argentino-brasileñas, sino al propio Mercosur».
Habrá que convenir entonces, que si un grupo de ciudadanos argentinos cortan por sí y ante sí, los puentes sobre el río Uruguay con la complicidad del Gobierno Central y su gabinete, incluyendo las FFAA y la gendarmería -por acción o por omisión- estamos ante un «casus belli» debido a un bloqueo, que aunque no quiera dar su nombre, es más ilegal, que el mantenido contra Cuba. Que con ser canalla está avalado por el Congreso de los EEUU. (Fernández Huidobro dixit)
Y el señor Kirchner lo hace porque Uruguay no tiene los mil tanques que sí tiene Brasil. O Chile. Y los uruguayos comprobamos una vez más en nuestra corta historia el verismo de Maquiavelo: «Los Estados no tienen amigos, tienen intereses». Y nos preguntamos: ¿Solamente son buenas las relaciones entre Uruguay y Argentina cuando gobiernan los uniformados? ¿No advierte Kirchner que le está dando una mano a los golpistas de ambas orillas? Kirchner, al igual que el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, que quiso -en ancas del chauvinismo- ocupar las Malvinas para resolver una situación interna que se le hacía insostenible, está mostrando su cortedad de miras, pues está haciendo lo mismo que el alcohólico general usando a Uruguay como aquel usó las Malvinas. Por lo que nos permitimos augurar que Fray Bentos será a Kirchner lo que Port Stanley a Galtieri. El lugar donde firmará la rendición.
El experto argentino en geopolítica Edgardo Arrivillaga, escribe: ¿Problemas geopolíticos? ¿Industrialización de un país que no estaba previsto en la granja del Mercosur? El conflicto de las papeleras ha entrado directamente en esa escalada (gradiente dicen los especialistas), que lleva fatalmente, primero a la guerra económica. Luego, simplemente a la «guerre toute courte». Esta situación no se analiza por el momento, debido a la asimetría de los dos contendientes y porque, -seamos realistas- cualquier Plan de Operaciones sobre la Banda Oriental, implicaría la ocupación inmediata preventiva del Uruguay por parte del Brasil y al menos una alianza diplomática sustentada en las escuadrillas chilenas. Este conflicto, creado por un puñado de diletantes, ha trastocado para siempre, en el medio plazo las alianzas en ese vasto condominio argentino-brasileño concertado. Ahora Chile y Gran Bretaña tienen un pie en el Río de la Plata de forma más o menos encubierta.
Esto, que no es poco, tiene dos objetivos mucho más categóricos: 1) La inclusión de Malvinas como Estado Asociado, con apoyo de Brasil dentro de la esfera del Mercosur, sustrayendo las islas definitivamente a los reclamos argentinos (Petrobras y British Petroleum trabajan juntas en Malvinas). 2) El replanteo del Tratado Antártico, asunto que interesa a Itamaraty, a Santiago y a cancillerías más distantes. Hoy por hoy un invierno de insoportable guerra fría, comienza a instalarse en ambas márgenes del Plata, mientras que tanto los progresistas infantiles como los realistas del pasado, escamotean lo esencial. El informe del Banco Mundial es respetable pues despeja incongruencias y explica el problema de la inversión desarrollista encarada por la Suiza rioplatense. También analiza el problema ambientalista desde una óptica algo más profunda que la de la señora que se sienta en su silla cortando los pasos del Mercosur, sabiendo que comete un delito pero que nada le pasará. Cuenta con la bendición de una Presidencia henchida de insolencia y brutalidad.
Y finaliza Arrivillaga. En cuanto a los imbéciles que sostienen que defiendo intereses antiargentinos pueden seguir adelante con sus voces aflautadas. El harén necesita de ellos para cuidar la castidad política de un oficialismo inexperto, genuinamente antinacional.
Como colofón, la nota surrealista. En la otra orilla, el gobernador Busti, por aquello de que el ladrón juzga a los demás con su misma visión, dice que los parlamentarios uruguayos son coimeros.
En esta orilla, el muy sincero Dr. Jorge Batlle (los argentinos son una manga de ladrones, del primero al último) se ha convertido en un duro crítico del ministro Gargano a quien acusa de inoperante. Con el aporte del Dr. Abreu, quien arremete contra la Cancillería y su titular, como si la causa última de los cortes en los puentes se debiera a que el señor Gargano no es suficientemente buen mozo. Ambos, aprovechando subliminalmente la ocasión para adherir al TLC y negar al Mercosur, que tiene en el canciller Gargano su defensor más enfático. *
(*) Contralmirante retirado. Convencional de la Vertiente Artiguista
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