PREPARAN UN ENCUENTRO DE TAMBORES CON EL FIN DE "SALVAR" EL ESPACIO VERDE

Vecinos del Parque Rivera están en "pie de guerra"

Los vecinos del Parque Rivera están dispuestos hasta a «convocar a Greenpeace y reclamar ante la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA)» para evitar que el club Peñarol se instale durante diez años en el Estadio Charrúa, ubicado en el corazón del Parque Rivera.

La intención de los aurinegros de usar el Charrúa como sede tiene años, pero el jueves pasado sus autoridades formalizaron el pedido al presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Eugenio Figueredo.

Si bien la AUF todavía no dio una respuesta, los vecinos del Parque Rivera ya pusieron el grito en el cielo. El presidente de la comisión Pro Parque Rivera, Daniel Munúa, dijo que «si viene Peñarol el parque va a ser un caos. Las familias con los niños no van a estar tranquilos los domingos que juegue Peñarol de local por miedo a que haya disturbios antes o después del partido».

Munúa aclaró que «no todos los simpatizantes de Peñarol son iguales. Pero siempre están los que van borrachos, drogados y se ponen violentos. Mirá si el domingo que juega Peñarol en el Charrúa hay un hincha de Nacional u otro cuadro que vino al parque Rivera a disfrutar una tarde con su familia. Qué puede llegar a pasar si hay alguno medio violento», se preguntó el vecino.

La circulación de vehículos es otro de los temas que preocupa con la posible llegada del club aurinegro. «Desde hace años venimos reclamando para que en el parque se prohíba la circulación de vehículos. No puede ser que los peatones tengamos que estar mirando para los cuatro costados para evitar que nos pise un auto o una moto», dijo Munúa.

 

Reclamos de vieja data

El pedido de prohibir los vehículos forma parte de una lista de reclamos de vieja data. En setiembre de 2002 se presentó un expediente en el centro comunal Nº8 para que considere la posibilidad de cerrar el tránsito vehicular. «Quien concurre quiere encontrarse con la naturaleza y su sonido, no con un auto que pasa a 80 kilómetros y despide gases tóxicos».

Los vecinos también piden vigilancia para el espacio verde, llamado anteriormente Parque Durandeu, por su constructor francés Pierre Durandeu. «Actualmente no hay vigilancia de ningún tipo en el parque, por eso es casi imposible venir de noche. Podés encontrar cualquier cosa», contó la abogada de la comisión de vecinos, Carmen Méndez.

El lago y los baños también integran la lista de reclamos. «Tiran cualquier cosa al agua», dijo Méndez. No hacía falta las declaraciones porque LA REPUBLICA recorrió el parque y comprobó que el lago está lejos de la cristalinidad: los camalotes recubren toda la superficie de agua y se ve basura flotando, como ser botellas, tachos, bolsas, cotillón y envases plásticos, entre otras cosas. «Los patos que nadaban en el lago ya no existen. Los mataron a hondazos», dijo Munúa.

El parque cuenta con dos instalaciones de sanitarios. A uno es imposible entrar porque se encuentra prácticamente abandonado. El olor y los papeles desparramados en el piso dan cuenta de que no se realiza ningún tipo de mantenimiento.

 

Un plan olvidado

Un plan especial para el Parque Rivera, diseñado en el 98 por el ingeniero agrónomo Carlos Brussa y la arquitecta Gabriella de Brellis, contempla la mayoría de los reclamos que vienen llevando adelante los vecinos de la zona. La propuesta de realizar el plan nació en la zona 8 pero contó con el aval del intendente de ese entonces mediante la resolución Nº4131/98.

Dentro de los criterios de actuación del plan se plantea «la eliminación de la circulación vehicular y proveer de estacionamiento en los accesos para evitar los perjuicios que el auto ocasiona y el peligro que supone para el peatón». También se recomienda «eliminar las afluencias de aguas servidas al lago», y proveer al parque de vigilancia «para controlar sus usos».

Pero uno de los puntos más destacados para los vecinos es el que insta a «desestimar ofertas de concesiones a instituciones de fútbol por los perjuicios que genera la concurrencia masiva de personas y automóviles cuando hay partidos».

Los vecinos quieren «salvar» el parque porque opinan que la llegada de Peñarol contribuirá a su «depredación». Para impedir el desembarco están organizando todo tipo de protestas: desde una volanteada hasta unas Llamadas con las comparsas de la zona. *

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