La Iglesia descubre una imagen de San Valentín para que su Día no "quede en flores y bombones"
La imagen de San Valentín no llega a un metro de alto. Muestra una capa de color rojo, que simboliza el amor, y los hábitos blancos que connotan pureza y fidelidad. El Santo lleva un hacha en sus pies porque fue decapitado, y una palma, que representa a los mártires, contó a LA REPUBLICA el padre Juan Carlos Bonilla. En su mano izquierda, el santo sostiene la Biblia, en la que se resalta la frase «Dios es amor» y se observan dos alianzas.
Así es la imagen que el padre Bonilla mandó construir en Argentina en noviembre del año pasado, en base al original que se encuentra en la ciudad italiana de Terni, donde nació el Santo Patrono de los Novios y Enamorados.
El párroco no dudó en asegurar que es la primera estatua de este santo en Uruguay, que desde hoy ocupa un espacio en la iglesia ubicada en Bogotá entre Prusia y Viacava. Por ese y otros motivos decidió rendirle homenaje.
«Pensé rendirle un homenaje a este santo porque la fiesta que se celebra en su día, el de los enamorados, se está tergiversando y esto hace que lo más importante sean las cenas, los bombones y las flores», expresó ayer el cura a LA REPUBLICA, quien manifestó su queja porque «un santo que es realmente heroico se transformó en una simple excusa para el Día de los Enamorados».
Para Bonilla, la fiesta actual, en la que se regalan flores, bombones, tarjetas y otros presentes como una forma de reflejar el amor que se siente, «poco tiene que ver con el obispo y mártir del siglo III», que celebraba matrimonios en forma clandestina cuando una ley de la época lo prohibía (ver recuadro).
Comprometerse frente al santo
En la iglesia italiana donde permanece la imagen original de San Valentín, se festeja hoy durante toda la jornada. «Se bendicen alianzas y además las parejas que tienen planeado casarse en el transcurso del año se comprometen frente al santo».
La idea del párroco es trasladar esas costumbres a Uruguay. «Quiero que esta imagen sea el puntapié inicial para que los novios del país vengan a la iglesia a comprometerse los 14 de febrero de cada año. También me gustaría que se acercaran los matrimonios que llevan 25 o 50 años de casados para que el santo los bendiga. Y por qué no los viudos y viudas, para recordar a su persona amada que está en el cielo».
De hecho, a las 9, 12, 14, 16 y 18 horas de hoy se bendecirá a los novios y esposos que se acerquen a la iglesia del Cerro. En tanto, a las 20 horas se oficiará la misa solemne de San Valentín, se bendecirá a los novios y esposos y también las alianzas y compromisos de los novios que se casan en el correr de este año.
Bonilla quiere que estas celebraciones se extiendan en el tiempo, por lo que todos los 14 del año el templo estará abierto de 15 a 20 horas.
Con estos festejos, el cura busca además revalorizar el matrimonio porque sostiene que esta unión está venida a menos, «porque ahora se habla mucho de la convivencia. Lo mismo sucede con el compromiso, una costumbre que se fue perdiendo con el tiempo». Bonilla expresó que «los valores como fidelidad y virginidad son cosas rarísimas hoy en día».
A la hora de explicar por qué cree que el matrimonio «está venido a menos», el cura aseguró que hay varios motivos: «Las dificultades económicas son una causa. Hay novios que no tienen lo suficiente para sostener un hogar pero hay otros que tienen que tener un sinfín de cosas, hasta el DVD, para casarse. Las cosas han cambiado mucho». *
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