Duelo en Las Piedras por la muerte de Andrea
Carlos Montiel, uno de los directores de la comparsa Candonga Africana, en diálogo con LA REPUBLICA, recordó cómo era Andrea Mendoza –la joven que murió luego en el espectáculo de las Llamadas por un paro cardiorrespiratorio–. Señaló que desde que nació la comparsa ella se vinculó, como también su padre –William Mendoza–, el anterior director. Andrea ocupaba el lugar de destaque, bailaba delante de las vedettes.
«Desde que nació la comparsa Candonga Africana Andrea se vinculó a ella, hace ocho años. Antes, tres años atrás, participó en «Muleque», la comparsa de los niños de Candonga». Para toda Las Piedras la muerte de Andrea significó un «dolor muy profundo», «la familia Mendoza es muy conocida y querida en el barrio», afirmó Montiel. Además recordó, «como decíamos con su padre: él es padre de mi hijo y yo me siento padre de su hija. Para mí es una pérdida irreparable dentro del Carnaval».
Demasiado joven para morir
«Esto que sucedió no se paga con nada, es ingrato lo que recibimos. Cuando salimos lo hacemos a pulmón y a corazón. No les exigimos, sino que les pedimos que den lo que puedan y hasta donde puedan. Andreíta lo dio todo, en estas Llamadas fue filmada por la televisión como nunca.
En relación al repentino fallecimiento, el director de Candonga señaló: «Creo que se estaba despidiendo de algo que le gustaba. En el fondo nos sentimos contentos que se fue haciendo lo que quería.
La vamos a recordar, vamos a estar con ella, porque Candonga tiene el sentimiento de recordar a todos sus componentes. Además la llevaremos representada en una bandera, como llevamos a otras personas».
Andrea trabajaba, vivía con su compañero.
Empezó a trabajar para ser independiente. Se destacaba por ser una chiquilina del barrio, muy activa, alegre, siempre bromeando. Le gustaban las cosas derechas y se la jugaba por ellas. Le gustaba bailar y la música. Se brindaba por entero», describió emocionado Montiel.
Tres años, primer premio en Durazno
Candonga Africana ensayaba dos veces a la semana en los meses cercanos al Carnaval, mientras que en el invierno sólo los domingos. Los ensayos se extendían por dos horas y durante ocho meses consecutivos. «Candonga es una familia, es un sentimiento», afirmó su director. Además la comparsa promovía la realización de talleres sobre tamboril y baile. William Mendoza, el padre de Andrea, fue el anterior director, que según develó Montiel, es «muy buen tamborilero».
Candonga por tres años consecutivos, 2003 a 2005, se llevó el primer premio en las Llamadas del departamento de Durazno, y en Montevideo estuvo entre los diez primeros puestos. «Nosotros nos brindamos con la gente y nos ha costado sangre, sudor y lágrimas. Andrea siempre defendió con su quehacer las menciones obtenidas.
Estos hechos hacen reflexionar sobre el esfuerzo que se pone en el Carnaval».
En la noche de ayer el tablado «Monumental Las Piedras» suspendió sus actuaciones. Iba a estar presente la comparsa Candonga Africana junto a «Canela», un maestro de la danza candombera con quien seguramente Andrea hubiese querido compartir tablas. *
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