El temor de los vecinos y el papel de los liceos

Si bien durante la reunión mantenida entre el equipo responsable del centro, las organizaciones sociales, de salud, de enseñanza y vecinos, se vio con buenos ojos la creación de una institución para el tratamiento de los consumidores de droga, algunos vecinos plantearon la preocupación por lo que este centro podría representar como factor de «inquietud para la zona, por el tipo de pacientes que atenderá».

«Se deberá informar bien a los vecinos de las características del mismo, y lo ideal es que se haga un puerta a puerta para que esa información llegue de la mejor manera al barrio», se comentó.

La directora del Liceo Nº 51 que funciona en las cercanías planteó la necesidad de saber qué tipo de aportes podría hacer esta institución, como las otras presentes, y relató algunas experiencias llevadas a cabo con alumnos consumidores, y el rol del liceo para alejar a los estudiantes de la droga.

Señaló que dentro de las medidas posibles, el cuerpo docente estaba medianamente capacitado para enfrentar el problema.

El seguimiento del paciente una vez rehabilitado fue otra de las preocupaciones.

«¿Qué pasa con el muchacho que logra una rehabilitación y luego debe volver a su barrio? ¿Habrá un seguimiento del joven?, fueron algunas de las interrogantes que quedaron planteadas.Pero todos coincidieron en que el combate al narcotráfico, es la única medida cierta para evitar el consumo. «La solución está en la eliminación de las bocas de venta de droga», se señaló y se añadió que «los esfuerzos serán vanos, si no se da de parte de las autoridades una lucha frontal contra el consumo de drogas, que hoy está enquistado en la sociedad, y destruyendo a los jóvenes y su familia». *

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