Alquilan sus azoteas a 700 pesos, con o sin asado incluido y ya quedan pocos lugares
Hace 25 años que los dueños de Ronibar trabajan en el barrio Palermo, más precisamente en Isla de Flores y Aquiles Lanza. A pesar de estar ubicados en el sector más cotizado del recorrido de las Llamadas, porque en esa esquina se colocan el jurado y las cámaras de televisión, nunca habían alquilado la azotea del comercio. Pero eso fue hasta este año.
«Estando todo tan mal, es una ayuda», dijo Silvia, hija de los dueños de Ronibar. Aquel que quiera subir a la azotea del bar tendrá que pagar 700 pesos. Ese es el precio que fijaron para los visitantes, sean uruguayos o extranjeros. La tarifa no incluye bebidas ni comidas, sólo acceso al baño. «Pueden traerse para comer y beber o nosotros les vendemos ambas cosas», contó la joven.
La decisión de alquilar la azotea este año, por primera vez, no es casual. Es que los dueños actuales tienen planeado vender el bar. Será a modo de despedida o para dejarles el legado de tener que arreglar la azotea a los futuros propietarios, lo cierto es que serán debutantes en esta tradición de dejar subir a extraños..
En realidad, los vecinos que abren las puertas de su casa durante las Llamadas prefieren no llamarlos «extraños». La mayoría de los consultados por LA REPUBLICA dijeron que tratan de alquilar a «conocidos o gente que viene todos los años».
José Silva es dueño del almacén Las lonjas, otro de los comercios instalados en un sector privilegiado (Isla de Flores 1287). Alquila su azotea desde que comenzaron las Llamadas, sobre todo a extranjeros. «El 99,9 por ciento de los visitantes es de afuera». Y los europeos son sus clientes más fieles. Al igual que los años anteriores, José recibirá a unas 20 personas.
También les cobrará 700 pesos por cabeza y les ofrecerá «todo tipo de bebidas y comidas» por un precio adicional. «Tengo vino, cerveza y whisky del bueno porque una vez les di uno medio berreta y me lo tiraron por la cabeza. Y comida en general les hago chorizos», detalló el vecino, que sólo una vez tuvo que sacar de su casa a «un borracho en la mitad del desfile».
Ese tipo de situaciones y el temor a los robos son los principales motivos por los cuales hay quienes no se animan a alquilar sus azoteas. Mabel tiene 63 años, nació en Palermo, y «ni loca» deja entrar gente desconocida a su casa y a la vez negocio, ubicado sobre Isla de Flores. Es más, en la noche de las Llamadas cubre la puerta del quiosco con una chapa «para evitar que rompan todo». Que los visitantes tengan que entrar a la casa para ir al baño es otra de las preocupaciones para muchos de los vecinos que se niegan a alquilar. Temen que el uso del baño sea una excusa para robar objetos de la casa y prefieren evitarse el mal momento.
No más parientes
El día del desfile, Mabel recibe sólo a familiares y amigos. Para otros la familia se convierte en una pesadilla. Alberto, que vive en Isla de Flores 1281, no quiere más parientes en su azotea. Por eso cada año decide alquilarla.
Ya ni recuerda cuánto hace que tomó la decisión de abrir su casa, los años lo volvieron un experto en la materia. Por eso pone reglas: «No se permiten bebidas alcohólicas ni menores de 12 años. Las criaturas se aburren a los pocos minutos, se ponen a correr y no sólo molestan a los demás sino que también corren el riesgo de caerse», señaló con firmeza.
Si bien la mayoría de los que alquilan no es tan estricto como Alberto, sí les recuerdan a los mayores que serán responsables ante cualquier accidente que pudiera ocurrirles a los niños.
Alberto tiene lugar para ocho o diez personas y le queda un par de lugares. Casi todos se encuentran en la misma situación: a dos días del desfile es poco el espacio que se consigue. Después tienen que «rechazar ofertas que les hacen esa misma noche por 100 dólares para subir a la azotea» porque prefirieron asegurarse el dinero antes de tiempo.
En los lugares estratégicos los precios promedian los 700 pesos por persona. Pero los precios bajan a medida que se avanza hacia la calle Yaro.
De Santiago de Chile hacia el final del recorrido la tarifa por cabeza ronda los 250 pesos. Ya la semana que viene encontrará a algunos vecinos poniendo a punto sus azoteas para el próximo desfile. *
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