Debut a toda murga de Todavía No Se Sabe
Sabido es que no resulta nada sencillo «romper el fuego» en el Concurso Oficial, motivo por el cual las agrupaciones que actúan en la primera etapa deben echar mano a su temple para superar la frialdad casi natural de las primeras horas. Y eso fue lo que hicieron los tres conjuntos participantes, derrochando energía y ganas por igual.
La noche se presentaba inusualmente fresca después de agobiantes jornadas de calor, pero el público respondió a la cita y el espectáculo inaugural del popular certamen cumplió con creces la expectativa de todos.
Una comparsa de buena madera
A primera hora, luego de las presentaciones de rigor a cargo del maestro de ceremonias, Mario Ríos, se abrió el telón para la sociedad de negros y lubolos Senegal, fundada en el año 2000. El espectáculo tuvo muy buenos momentos y la comparsa defendió con entusiasmo y energía su propuesta, basada en letras de Gustavo Balta y textos de Charo Martínez. «Les contaré una historia / con sabor a fantasía y cuento. / Viejos hechizos, pociones de amor / dos eternos soñadores / y un sol de papel / por el día te iluminará», anuncia la comparsa, para llevarnos de inmediato a un mundo lleno de marionetas y muñecos que cobran vida para regalarnos una noche de candombe. Washington Sassi y la propia Rosario Martínez son en cierta medida los encargados de hilvanar la historia que Senegal sostiene hasta el final, secundados por otras figuras que aportan lo suyo al desarrollo de la trama, como Jimena Jalovieck. Fue muy ingeniosa la colocación del coro en el escenario, que lució ajustado aunque sin grandes lucimientos; correcto y prolijo el cuerpo de baile sin exuberancias coreográficas. La comparsa alcanza momentos de indudables logros, como el excelente cuadro de gramilleros, o la utilización oportuna de recursos revisteriles en la primera aparición de la elegante Lola Acosta. La demostración de los tambores de Belgrano talló muy alto, confirmando los propios textos de Senegal, que dice ser una «comparsa de buena madera», y que se despide con un final a todo candombe, con gran despliegue de colorido y derroche de alegría. Con algunos ajustes, seguramente Senegal logrará consolidar su espectáculo lubolo.
Ahora sí ya se sabe…
Dice María Paula Pierella que «cualquier organización social moderna puede ser pensada a partir de la metáfora de una orquesta», y esa es precisamente la cuña utilizada por la debutante murga Todavía No Se Sabe, para recrear su espectáculo murguero presentado a segunda hora en el Teatro de Verano.
Un coro bien conformado, en el cual encontramos figuras con unos cuantos carnavales arriba, respondió correctamente y sin desniveles, guiados por un joven director que se las trae, Ramiro Duarte. A todas luces o en la penumbra del escenario lo de Roberto García fue muy bueno, y junto a Lidia Chipas sostienen casi todo el andamiaje escénico de la agrupación, que por momentos fue un sabroso «tete a tete» entre ambos actores consagrados. Hubo situaciones disfrutables como la interpretación de un inusual pájaro campana, o el coro «new age» »la repú… quince pe…» , en la búsqueda constante de la armonía. La murga, que tuvo pasajes de ácida crítica, lució un vestuario interesante, sin sorpresas ni detalles deslumbrantes, y una muy buena batería, con movilidad constante y cierres justos.
La despedida despertó aplausos mucho antes del final, dándole una transfusión de calor al cemento frío del viejo templo. «¿Le parece que esto va a funcionar?», pregunta el director de orquesta, Roberto García, y la respuesta de Lidia no se hace esperar: «Â¡Todavía no se sabe…!» Pero sí, se sabe, que la murga del Pingüino González, con textos del Tanito Di Lorenzo, tuvo un debut a toda murga.
Tócala de nuevo Sam…
Comprobado está que esta frase famosa de la película «Casablanca» jamás hizo parte del libreto, y obviamente no se pronuncia en el filme, a no ser que la podamos recrear en el mundo fantástico y surreal de una parodia, donde todo es posible. El ya tradicional conjunto de parodistas de Hugo Ligrone, Adam’s, fundado en 1979, posee en su larga y exitosa trayectoria sobrados ejemplos de cómo se puede lograr hacer posible lo imposible, arriba del escenario. En la búsqueda frenética del reencuentro con su propia identidad, Adam’s 2006 propone un saludo que homenajea a Brodway, las parodias de Inodoro Pereyra «El Renegau» y Casablanca, para cerrar con una despedida en la cual se rememora a los viejos tablados que ya no están. Los libretos fueron concebidos por Marcelo Gerosa, Gervasio Pratis, Eduardo Di Lorenzo y Héctor Marega. Precisamente Héctor Marega y Rodolfo Rognone, son los principales engranajes de la maquinaria de Adam’s, apelando cada uno en lo suyo y con su estilo, a toda la gama posible de recursos, para superar incluso en ciertos pasajes, los alcances del propio libreto.
Sin hilo conductor, con cuatro segmentos claramente independientes, el conjunto expone su propuesta artística en el marco del proceso renovador que la propia agrupación vive, amalgamando en el plantel a jóvenes valores con experimentados componentes.
No podemos dejar pasar por alto el malestar que provocó en el público la demora en la reanudación del espectáculo a raíz de los inconvenientes suscitados con la escenografía del conjunto. *
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