Terapia Sexual

Soledad, ya te escribí anteriormente por mí, y ahora lo hago por una amiga. Te cuento: hace poco tuvo su primera relación sexual con penetración vaginal. Sangró al terminar, y durante un par de días más, pero al parecer, no sintió nada, ni dolor ni ninguna sensación de que dentro de su cuerpo tuviera algo. Yo le digo que probablemente sea porque estaba muy relajada, muy tranquila, que generalmente cuando la primera vez se siente dolor, es por los nervios. Pero ella dice no haber sentido ni siquiera el pene de su pareja dentro de ella. ¿Qué puede haber pasado? ¿El himen se rompió o que haya existido sangrado no necesariamente significa que se haya roto? ¿Puede sangrar nuevamente?

Te agradezco me puedas responder, sobre todo porque ella está con muchas dudas y me gustaría ayudarla. Saludos y felicidades para este nuevo año.

Lo más probable es que el himen se haya roto con la penetración, de ahí el sangrado. La lubricación femenina, provocada por la excitación, en algunas oportunidades, es tanta que disminuye o impide las sensaciones tanto placenteras como dolorosas que puede provocar un coito. Quizás tu amiga tuviera espectativas diferentes de lo que sucedería y de ahí que se diga que «no sintió nada». Gracias por tus deseos y saludos para ti también.

 

Estimada Soledad, tengo una curiosidad y es la siguiente: por más que uno goce de una buena erección, aunque no muy prolongada, ¿se puede usar la bomba de vacío como alternativa o solo se utiliza para los hombres que no tienen erección? Desde ya, gracias y adelante con tu columna

A pesar de que este artefacto es muy antiguo, científicamente, aún no ha sido demostrada su eficacia, pues no logra el mismo efecto en todos los varones.

Te felicito por tu columna es muy interesante y se aprende mucho con ella. Hace 8 años que estoy en pareja y juntos hemos logrado tener una relación sexual increíble, muy placentera para ambos. Hay algo que me intriga mucho y es saber por qué, cuando le hago el sexo oral, mi pareja me pide que le bese los testículos, lo cual disfruta muchísimo.

También después de empezar a tener sexo anal no practica casi el sexo vaginal. Mi pregunta es si existe alguna posibilidad de que él tenga orientaciones bisexuales. Bueno, muchas gracias

Ser bisexual significa sentir atracción y excitarse, en igual proporción, con varones y con mujeres, perteneciendo a cualquiera de ambos sexos. Sentir preferencia por algún tipo de práctica, juego o caricia no tiene por qué indicar una orientación ambivalente. Los varones tienen una única zona erógena primaria que es el glande del pene, pero dentro de las secundarias, es decir, que un adecuado estímulo puede hacerles sentir placer, están las tetillas, la zona del ano y el escroto (bolsa de los testículos).

Es habitual que los varones sientan más placer en practicar el sexo anal que en la penetración vaginal porque ésta es una cavidad virtual, rodeada de músculos que, si no tienen la suficiente tonicidad, no ajustan tanto al pene como lo hace el esfínter anal. Gracias por tus felicitaciones y la valoración que haces de esta columna.

 

Tengo 33 años y mi esposa 32. Ella insiste en colocar objetos en mi ano, como pepinos u otros de goma. Todo nace de ella y yo tengo que dejarla por miedo a perderla. A veces termina los orgasmos en mis nalgas. Quiero saber si eso es común, si son juegos de la pareja o si es algo especial que le pasa a ella. Espero su respuesta.

Todos los juegos, prácticas y caricias que se prodiguen en la pareja en la intimidad, no haciendo daño a ninguno de los dos (ni físico ni psicológico), y sin que haya presiones de uno al otro, la Sexología considera que no tienen nada de malo.

En tu caso, parecería que hay cierta dificultad por negarte a hacer lo que ella te pide, «por miedo a perderla». Eso es lo que no estaría bien… que hagas o permitas hacer algo que te molesta, por temor a estas consecuencias. Eso es un tipo de chantaje o presión, que es conveniente evitar dentro de la pareja, precisamente, para continuar siéndolo y no pasar a que uno/a someta al otro/a a sus gustos y antojos y el/la otro/a pase a ser el/la sometido/a, porque no se anima a decir que «no» por la causa que sea, pasando el vínculo a ser vertical y no horizontal, como se supone que es.

Pienso que si no te gusta que ella te coloque objetos en tu ano, debes decírselo y evitarlo.

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