Aparecieron en el cauce del río San José miles de peces muertos
Ayer, técnicos de la Dinara (Dirección Nacional de Recursos Acuáticos), convocados por la comuna maragata llegaban a las zonas señaladas para develar las cuestiones precedentes. La Intendencia Municipal de San José, que fue alertada del fenómeno enseguida por los propios pescadores y vecinos de la zona, tomó muestras del agua y los peces muertos. Una parte de estas muestras comenzaron a ser analizadas enseguida por los propios técnicos comunales y otro tanto se entregó a los funcionarios de Dinara, con el mismo fin.
Pero, mientras, varias familias que viven casi exclusivamente de lo que allí pescan, presencian con impotencia y desolación el fenómeno. Una de las hipótesis manejada desde un principio como más probable, indica que podría deberse a la brusquedad de las variaciones climáticas registradas en los últimos días y a la alteración del volumen de oxígeno presente o no, en el agua. En un principio se habló también de una posible contaminación generada por alguna industria radicada cerca del cauce afectado. Pero con el correr de las horas, la primera de las dos hipótesis cobraba fuerza, máxime cuando en otros puntos del país están ocurriendo fenómenos similares, sino idénticos, de mortandad brusca y masiva de peces. Los especímenes hallados muertos en «Las maragatas» y «Laguna Veinte Toros» eran bagres, pejerreyes, sábalos, carpas y otros; abarcaban todos los tamaños y edades posibles. En principio y aparentemente, sólo sobrevivieron las anguilas y las viejas del agua.
Julio Fernández, uno de los pescadores de la zona que también es edil por el oficialismo, declaró al periódico local San José que «la situación requiere gastar dinero en análisis más específicos». Es una cuestión de corte «netamente científico», opinó. «Implica un estudio muy profundo e importante, un estudio ‘de campo’, que debería realizarse aguas arriba y aguas abajo para identificar el problema, por si esta situación fuera consecuencia de la presencia de contaminación con agrotóxicos u otro tipo de sustancias químicas».
Para atender a la vez el punto de vista sanitario, la comuna josefina emitió un comunicado exhortando a la población que acostumbra concurrir a este lugar a bañarse o pescar, a que no lo haga hasta tanto se conozcan los resultados de los análisis que se están realizando.
Fernández consideró que «las altas temperaturas y la ‘seca’ existentes, conjuntamente con algún derrame de hidrocarburos: gasoil o querosene no dejan pasar el oxígeno a los peces. Entonces, debido al gran calor y a esa falta de oxígeno, puede haber ocurrido que un cardumen haya quedado atrapado en ese lugar, donde se tiró alguna sustancia que le provocó la muerte a tantos peces (…) La lluvia que cayó, sirvió también para que el agua corriera algo y puede haber ocasionado que ese cardumen fuera empujado a lo largo del río, terminando en esa parte ancha y profunda, que es la laguna «Veinte Toros». El cardumen puede haber venido desde la represa de OSE, o incluso desde más arriba, procedente de lagunas que se hayan quedado sin agua». El pescador y representante dijo que se debería «sacar una muestra de la masa muscular de los peces que estaban muertos hacía menos tiempo, los más frescos, cortar aproximadamente medio quilo, congelarlo y además extraer una parte del hígado del animal. Luego enviarlo todo al Laboratorio Rubino. Si hay una contaminación tóxica, el residuo aparecerá en el hígado y si es alguna otra causa, que se prolongó más tiempo, se podrá notar en la masa muscular (…) Sé que es un análisis muy caro, pero pienso que más valiosa es la salud de la población». Otro vecino de lugar, Wilson Mora, dijo al mismo medio de prensa maragato: «Está todo el pescado muerto… podrido (…) Los que están de la ‘bomba’ del frigorífico hacia arriba están todos muertos (…) No sé por qué los pescados se quedaron sin oxígeno (…) Sacábamos la cuenta con otro vecino, de que capaz que es porque llovió un poco y el río estaba tan seco; de repente a lo que el agua no tuvo movimiento los pescados se murieron asfixiados y justo aparecieron ahora».
Mora opinó también que en forma urgente debe sacarse ese pescado del río. «Esta es una playa, acá viene todo el mundo a bañarse, y además, el que no tiene para comer, viene y pesca como nosotros».
La comuna por su parte, descartó que los cientos de kilos de pescado en proceso de descomposición puedan retirarse mediante el trabajo humano y los voceros municipales se inclinaban por la opción de aguardar que la corriente del mismo río los arrastre hasta un lugar determinado para que recién entonces pueda procederse al entierro definitivo. *
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