Terapia Sexual
Soy una mujer divorciada. Un día conocí a un joven, 15 años menor que yo, de gran belleza pero definitivamente afeminado, en la voz, en los movimientos, en los gestos y hasta en su figura física. Me enamoré perdidamente de él.
Me hice amiga, luego muy amiga. Finalmente aceptó vivir conmigo. Formamos una relación de gran confianza, contándome él sus aventuras e intimidades, y yo las mías. Le enseñé a vestirse de mujer, para lo cual tiene muy buen gusto y a maquillarse, cosa que lo hace en apariencia una perfecta mujer. Así salimos a hacer compras y al cine y a conciertos, como dos amigas de diferentes edades que se divierten juntas. A las varias semanas me animé y luego de mucho festejarlo, mimarlo y acariciarlo, lo seduje. Hizo rápidamente una robusta erección y sin demora me subí encima y tuvimos un coito espléndido porque resultó ser de orgasmo muy tardío, de modo que pude gozarlo con demorada delectación. Lo repetimos la noche siguiente y así casi todas. El es casi pasivo pero poniendo sin reticencias su lindo miembro erecto a mi total y abusadora disposición.
Tiempo después, al amanecer, me ha empezado a buscar a mis espaldas con una incipiente erección apoyándose sobre mis nalgas, con cuyos movimientos intencionados terminó de endurecérsela. Entonces desde atrás (pero no atrás) me penetra con dulzura y viril convicción. Creo que allí hubo un punto importante de transición, porque se aceptó a sí mismo como protagonista masculino de su sexualidad. Así como ha asumido, y yo con él, su definitiva femineidad, también ha asumido que conmigo al menos puede en la cama ser un hombre que goza y hace gozar a una mujer.
Tengo así una ex amiga y ahora una novia encantadora de día, y de noche un varón competente y atento a mi pasión por él. Me doy cuenta que es una relación compleja y hasta confusa. Pero que me da gran satisfacción. Es una mujer que me gusta y me calienta, y en la cama con los ojos cerrados un hombre que me calienta y me enloquece. Soy consciente que esta relación, contra mis deseos, no va a durar ilimitadamente. Por la diferencia de edad, por un lado, y por otro porque es una situación para él inestable y en cualquier momento recae en la homosexualidad. Por favor, Soledad, sé mi cómplice y decime qué puedo hacer para que esto dure lo más posible.
Lamento decirte que no sé de ninguna receta para mantener la pareja en el tiempo y además sentirse bien con una misma, sin sometimientos ni sacrificios indeseados… Llamamos homosexualidad a la atracción sexual por los iguales, bisexualidad cuando es hacia ambos sexos pero, por lo que me dices, la situación de él puede ser diferente y quizás tener que ver con la identidad sexual, preferir pertenecer a otro sexo que el que se posee físicamente. De todas formas, no es bueno para él, para ti ni para la relación que intentes rotularlo ni encasillarlo en un «trastorno». Creo que lo mejor sería tratar de disfrutar hoy y cada día, lo mas posible, lo bueno que te está sucediendo y pensar lo menos posible en el final porque, si éste ha de suceder, ya verás en ese momento, de acuerdo a como se den las cosas, qué hacer.
He descubierto que, en mi ausencia, mi esposo usa mi ropa interior y mis camisones. ¿Es algo que debe preocuparme? ¿Indica eso que tiene tendencias bi-sexuales que pueden agravarse y poner en peligro nuestra unión? En si misma la relación es muy buena y plena de satisfacción. Me interesa conocer tu punto de vista. Agradecida, desde ya.
Pienso que lo primero es conversar con tu esposo sobre sus sentimientos, sus motivaciones de este travestismo, en tu ausencia. De acuerdo a su respuesta, verás como te sientes tú frente a eso y, si la pareja necesita o no de una terapia para asumir estos gustos, digamos «diferentes», que tiene tu pareja.
El travestismo puede llegar ser una parafilia, es decir, un trastorno psicosexual que consiste en excitarse mucho al ponerse ropa del otro sexo, incluso perdiendo noción de la oportunidad pero, mientras se mantenga dentro de los límites de la intimidad, no deja de ser un juego o una fantasía más.
No tiene por qué relacionarse con la homosexualidad o la bisexualidad que consiste en la atracción sexual por los iguales o por ambos sexos.
Compartí tu opinión con toda la comunidad