NAHUM BERGSTEIN, EL REPRESENTANTE DE SIMON WEISENTHAL EN URUGUAY

Buscan en Uruguay al médico nazi Albert Heim

Esta es la primera vez que hablo del tema, e incluso temo que alguien me critique por hacerlo público», declaró a LA REPUBLICA el abogado.

«Pero ya que salió un suelto de prensa anunciando que a Albert Heim lo buscan ahora en España y que estuvo en Paysandú, creo que es importante hacerlo público para ver si alguien lo lee y puede ayudar», explicó

Albert Heim actuó como médico en el campo de concentración nazi de Mauthausen, donde realizó millares de crímenes terribles como operaciones sin anestesia, inyecciones de nafta, con veneno o drogas mortales, para observar cómo morían.

Hasta 1962, cuando se emitió orden de captura en su contra, vivió en Alemania. En 1967 se divorció de una mujer que dijo no saber nada del pasado de su marido. Desde entonces permanece prófugo y actualmente es el criminal nazi más buscado, junto a Alois Brunner, el lugarteniente de Adolf Eichmann.

El Centro Simón Weisenthal tiene indicios de que entre 1983 y 1998 residió en Paysandú. A principios de los años 90 desapareció un expediente sobre él iniciado por la Inteligencia Policial.

 

Estaba convencido

«Un amigo común lo conectó conmigo a Weisenthal , porque querían a alguien que los ayudara en la búsqueda», recuerda Bergstein. «Y tuvimos una relación fluida. Esa es la verdad. Yo a él le había pedido originariamente que me mandar algo por escrito, porque la persona que primero me llamaba yo no la conocía. Por esas cosas de abogado, de tener algún respaldo.»

«El me explicó que se había perdido un expediente del caso en los servicios de inteligencia policiales –explica–. Y él siguió insistiendo e insistiendo y se ve que no le dio resultado. Él era un hombre muy tenaz, paciente, sereno. Y creo que hasta el último día de su vida estaba convencido de que Albert Heim estaba vivo y estaba en Uruguay».

«Yo le argumentaba que hoy tendría noventa y un años. Pero a mí me parecía y me parece que aún si se hubiera muerto es importante saber si estuvo aquí –sostiene Bergstein–. Así como dicen que Menguele se casó en la ciudad de Colonia.»

«Recuerdo que una vez una persona, que había estado en un campo, persona que luego falleció, me dijo un día: ‘acabo de ver a Menguele’. Entonces yo lo llevé a la Embajada –recuerda–. Y luego se supo que se casó en Colonia y en el documento aparece que uno de los testigos resulta que había sido compañero mío de clase. El mundo resultó ser un pañuelo.»

Menguele, que se supone muerto en Brasil, es conocido como el «Angel de la Muerte» y cometió crímenes similares a los de Heim, que incluían torturas médicas.

«No me atrevo a decir que hicimos una amistad con Weisenthal , porque sería demasiado –reconoce el ex legislador–, pero me mandó la carta, acá la tengo, y esta foto de Heim. Tengo también una fotocopia de la orden de aprehensión, en alemán. Y luego hemos hablado en forma telefónica.»

«Yo opté por hacer una pesquisa contratando a un oficial retirado de la Policía, un hombre muy capaz, que ahora vive en España –explica–. Suponíamos que un hombre que tiene 1,89 de altura, en aquella zona, tenía que ser ubicable. Calza cuarenta y siete y tiene una cicatriz sobre el labio derecho. Lamentablemente, hicimos todo lo que pudimos, pero sin resultado.»

«En aquel entonces, Alemania ofrecía una recompensa por 250 mil marcos. Por supuesto que no lo hicimos por eso, que hubiera sido para organizaciones humanitarias.»

 

Los 51 días

Albert Heim nació en 1914 en Linz, Austria, hijo de un policía. De joven, integró la selección de hockey de su país. Antes de la anexión de Austria por Alemania, se afilió al partido nazi (NSDAP). Y cuando terminó sus estudios de medicina se alistó como voluntario en las SS.

En octubre de 1941, con apenas 26 años, fue enviado como médico a Mauthausen, donde morirían unas 100.000 personas. Entre el 8 de octubre y el 29 de noviembre de ese año, asesinó a miles de prisioneros. Entre ellos, a republicanos españoles que se habían refugiado en Francia.

Esos 51 días lo destacaron en la historia de la represión nazi, lo que no es poco. Con mezcla de sadismo, curiosidad médica y placer, operaba sin anestesia, cortaba miembros para ver cuánto tardaba el prisionero en morir, inyectaba nafta en el corazón, despellejó vivo a un hombre tatuado para hacer una pantalla con su piel y cortaba cabezas para usar como pisapapeles.

Entre los prisioneros españoles, Heim era conocido como «El Banderillero», por su sádica afición de matar a sus víctimas con inyecciones de benceno en el corazón.

En un proceso celebrado en su contra en ausencia en 1979, un tribunal berlinés constató que el «Doctor Muerte» se «deleitaba con el miedo que expresaban sus víctimas antes de morir».

«Su sadismo superaba prácticamente al de todos los médicos de los campos de concentración», escribió el autor Ernst Klee en su libro «Auschwitz, la medicina nazi y sus víctimas».

Heim fue trasladado a Viena, Finlandia y Noruega y al final de la guerra fue capturado por tropas estadounidenses y liberado en 1949 sin cargos, supuestamente por haber colaborado de alguna manera.

Volvió a ejercer su profesión, primero en un hospital y luego, ya casado con una doctora adinerada, como ginecólogo en su propia consulta en la ciudad balneario de Baden- Baden.

El 13 de setiembre de 1962 huyó de su casa, alertado de que había sido emitida la orden de su captura. La gente de Weisenthal captó rastros suyos en Dinamarca y, décadas más tarde, en Paysandú.

Su familia sostiene que murió de cáncer en Argentina en 1993, sumido en la más absoluta pobreza. Pero cuando quisieron cobrar la millonaria herencia, no pudieron aportar ningún certificado de defunción. Por el contrario, recientes transferencias de grandes cantidades de dinero hacia España desde una cuenta bancaria que conserva Heim en Berlín han puesto a la policía sobre su pista.

Se supuso que el criminal está en algún lugar del mediterráneo español.

Para capturar a Heim, el Centro Weisenthal lanzó la «Operación Ultima Oportunidad», después de que la policía judicial de Stuttgart, que lleva las pesquisas, descubriera hace unos meses que uno de los hijos del fugitivo envió en los pasados cinco años unos 300.000 euros (360.000 dólares) a una pareja de artistas –él es italiano y ella, francesa– en la Costa Brava. Según la policía, ambos son amigos de Heim y no se descarta que pudieran haber actuado de testaferros o intermediarios.

Si bien el diario israelí «Haaretz» aseguraba semanas atrás que la captura de Heim era inminente, la publicidad que ha recibido el caso puede haber tenido un efecto desastroso para las investigaciones: no se descarta que Heim haya huido a las Baleares o a otro destino. *

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