La censura sobre LA REPUBLICA
No quisiera terminar estas anotaciones desordenadas sin referirme a la insólita situación que padece el diario LA REPUBLICA que, como es notorio, se ve impedido de llegar a sus lectores en función de la actitud asumida, no por el conjunto del gremio de los canillitas, sino por los empresarios responsables del reparto en las sucursales montevideanas.
La rebaja del diario a $15, más allá de sus aspectos comerciales, es un hecho democrático. Como a principios del siglo XX lo fue «El Día» a vintén promovido por José Batlle y Ordóñez.
Todo cambio en las reglas comerciales puede originar tensiones y forcejeos. Pero lo que resulta un acto democráticamente inadmisible es que por vía de la supuesta defensa de algunos intereses comerciales se bloquee la salida de la única voz diaria de la izquierda uruguaya y el único cotidiano que comparte y apoya los lineamientos progresistas del gobierno.
Se trata, nada más ni nada menos, que la defensa de una libertad fundamental en la lucha política democrática, la libertad de prensa, la libre circulación de las publicaciones nacionales. Vulnerar ese principio es un acto de agresión a un medio de prensa. Ya con eso alcanza.
Se trata además de la decisión impresentable por parte del mando de los empresarios de negarse a repartir un periódico tomando como pretexto un artículo contenido en la edición. Es una forma de censura y ‘política de hechos consumados’ inadmisible.
Aplicada, además, a un medio de prensa que, históricamente, ha estado del lado de las causas populares, en la lucha en defensa de los derechos humanos y contra la impunidad. *
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