Educador catalán analizó los focos de violencia en Europa

En el marco del XVI Congreso Mundial de Educadores Sociales que se desarrolló en Montevideo, visitó nuestro país el educador social, Jordi Usurriaga, experto en el trabajo con niños y adolescentes magrebíes que residen en Europa, quien entrevistado por Pasando Raya en 1410 AM LIBRE analizó los acontecimientos violentos que se vienen sucediendo en el viejo continente.

Los focos de violencia que vienen desarrollándose en los suburbios de Francia y que se han hecho extensivos a otros puntos de Europa son adjudicados mayoritariamente a los jóvenes magrebíes y otros inmigrantes.

En ese sentido Usurriaga explicó que «antes que hablar de magrebís» o «de migrantes» se debe hablar «de personas», que «primero son adolescentes y después magrebís».

«Aún recuerdo cuando era adolescente y la adolescencia es un período de confrontación al poder y ellos primeros son adolescentes y se confrontan al poder y después tienen la peculiaridad de que son de otra religión, de otra etnia y de otro pueblo», dijo Usurriaga.

Una característica de estos jóvenes es que a pesar de ser nacidos en Francia siguen manteniendo su religión, su cultura y gran parte de sus tradiciones, que sumado «a su color de piel» ha hecho que el sistema francés «los haya excluido». Por tal motivo «se han revelado contra la exclusión del poder dominante, del blanco y del rubio».

Para el magrebí es sumamente difícil poder acceder a los puestos de empleo, en una sociedad marcada por un «estado de bienestar economicista, en donde se busca la competitividad y el individualismo», que es el motivo «que separa a las personas», enfatizó el educador social.

Consultado Usurriaga sobre la posibilidad que esta problemática se instale en España, precisó que recién se está recibiendo «la primera generación de inmigrantes, con lo cual su inserción en el mercado laboral no está siendo tan difícil».

De todas formas el pueblo magrebí, así como también los latinoamericanos, están llegando en grandes oleadas migratorias a España, accediendo a puestos laborales de baja calidad.

En ese sentido el latino es considerado diferente a «una persona que llega de Ghana o Nigeria, que es de piel oscura, es negro», por tal motivo a ese se lo considera «inmigrante, que en España tiene la connotación de pobre», señaló el catalán.

En tanto, el desafío para prevenir estos focos de violencia en España es «cambiar las políticas sociales», hacer «prevención» y realizar «un buen trabajo de campo, no sólo con las personas que vienen» sino con las del mismo país y así «integrar con su visión a las personas que están viniendo de fuera», de lo contrario «pasará dentro de unos años».

«Uno de los retos que tenemos como educadores sociales no es sólo atender a las personas que vienen, sino educar a las personas de mi propio país en que acepten que esas personas son las que nosotros mandamos en los años cincuenta y sesenta a otros países», reconoció Usurriaga.

Con respecto a la solución que se le está dando a la problemática, el español la tildó de «policial y de control social», por tal motivo van «a maquillar el conflicto» pero no lo van a «solucionar».

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