Desde Londres: LA CAMPAÑA CUENTA CON EL APOYO DE IMPORTANTES MEDIOS INTERNACIONALES, COMO EL DIARIO INGLES THE INDEPENDENT

Poderosa iniciativa para salvar selvas mundiales

La idea central del movimiento es forzar financieramente a las naciones desarrolladas para proteger el acervo selvático mundial ubicado en algunos de los países más pobres del planeta, para beneficio de toda la humanidad.

El apoyo que se propone sería a través de planes de protección forestal, de políticas madereras coordinadas y de préstamos financieros con el objetivo de sustentar el medio ambiente.

Liderado por Costa Rica y Nueva Guinea, y apoyado por Chile, Guatemala, Nicaragua, Bolivia, República Dominicana, las dos repúblicas africanas del Congo y Africa Central, las naciones que forman el grupo Coalición de la Selva Húmeda, presentarán una detallada moción para responsabilizar al mundo entero por la preservación de las selvas húmedas mundiales.

La campaña cuenta con el apoyo de importantes medios internacionales, como el diario inglés The Independent, que esta semana dedicó su primera página y varias interiores a la empresa, y de prestigiosas personalidades, como la del científico americano Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y profesor de la universidad de Columbia, en Estados Unidos.

«Lo que impresiona de esta iniciativa» escribió Joseph Stiglitz para The Independent, «es que proviene de países en vías de desarrollo». La idea de compensar a los países pobres por su compromiso de mantener las selvas húmedas mundiales es un sueño que fue muchas veces discutido en ámbitos mundiales pero que, por motivos políticos, económicos y financieros de los países ricos y por la negativa influencia de empresas madereras internacionales, nunca prosperó.

«Las selvas húmedas son un vasto granero de biodiversidad y es donde se procesan las enormes cantidades de desechos carbónicos generados por los países desarrollados». puntualizó Stiglitz, «son fundamentales para mantener los niveles de CO2 en la atmósfera y garantizar la preservación climática como la conocemos.»

Según científicos especializados en Global Warming, el gran error de Kyoto fue no compensar a los países que ya poseen vastas regiones selváticas y cuya protección es fundamental para el futuro de la humanidad. Kyoto compensa solo aquellos que plantan nuevos árboles.

En sus estados naturales las selvas húmedas proporcionan muy pocos recursos a las habitantes de los países donde están. Es solo a través de la tala indiscriminada y masiva que ofrecen alguna posibilidad de ganancia. Pero el costo para el medio ambiente local y mundial ya es enorme. Las compañías madereras internacionales dejan limpio el terreno que talan pero le proporcionan mínimo trabajo a la mano de obra local. La mecanización destructiva y la exportación directa desde puertos locales construidos especialmente por las empresas, inutilizan la influencia del trabajador local.

La corrupción política y administrativa hacen el resto. Mientras las compañías madereras explotan las selvas naturales surge un grupo autóctono que depende de ellas para su sustento y ganancia. La burocracia de abogados, contadores, banqueros y políticos chupan los recursos naturales y destruyen al medio ambiente sin posibilidad de recuperación.

Según estudios de varias instituciones internacionales, la pobreza en los países que poseen recursos selváticos aumentó durante la explotación de los mismos. Tal fue el caso de las Islas Solomon en el océano Pacífico, de Guatemala y de algunas zonas del Brasil. Recientemente en Guatemala, la tormenta tropical Beta causó aludes de barro e inundaciones en zonas taladas sin criterio por empresas madereras provenientes de los países ricos. La iniciativa de la Coalición de las Selvas Húmedas tiene como objetivo corregir el error de Kyoto sin tener que esperar al año 2012, cuando ya podría ser demasiado tarde para salvar gran parte de las selvas mundiales.

Pero también sería el primer paso donde muchas otras naciones puedan responsabilizar a Europa, Japón, China, Rusia y Estados Unidos de que su progreso económico está destruyendo la delicada balanza ecológica mundial.

Muchos países ricos niegan su responsabilidad para con el medio ambiente.

Con la caída de los bloques políticos de la Guerra Fría los países pobres o en vías de desarrollo han descubierto que su voz y su voto cuentan, si se asocian en grupos de presión organizados.

Para ecologistas y científicos que estudian los cambios climáticos y para los estudiantes y profesores universitarios de la ciencias del medio ambiente, la verdadera guerra contra el terror tiene otro nombre: es la guerra contra el Global Warming. Esta sí que es capaz de destruir al mundo como lo conocemos, si la perdemos. *

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