La cuestión es darle a los demás una manito de bleque junto a "Palo y Palo"

El espejo mágico

«Blancanieves y los Siete Enanitos», en la insuperable versión cinematográfica de Walt Disney comienza, como todas las niñas saben, con la imponente escena de la Princesa Malvada interrogando tenazmente al Espejo Mágico:

– ¡Dime Espejo!: cuál es la mujer más hermosa. El Genio del Espejo – que hasta entonces le había contestado: «Â¡eres tú!», le responde:

– ¡Blancanieves! – Y es ahí que se arma todo el lío desatando la trama.

Marina Arismendi también tiene en su casa un Espejo Mágico al que cada mañana le pregunta:

-¡Dime Espejo!: quién es la mujer más coherente de la izquierda – y entonces el Genio (parecido a Casartelli) le contesta:

-¡Eres tú Marina!

Informo esto porque me enteré que Marina lee el diario El Observador y, en base a ello, sin tan siquiera consultar, se ocupó malamente de mí el sábado 19 de noviembre. Yo no lo leo porque leer para no creer debe ser la estupidez más grande. Ya hay bastantes damnificados por creer en los Peirano.

Parece que dicho matutino mintió que en la reunión de los «cabeza de lista» del jueves 17 amenacé en nombre del MPP que si Marina no firmaba junto a los demás ministros el proyecto de ley para enviar tropas a Haití, el MPP no iba a firmar en el Poder Ejecutivo ni a votar en el Parlamento nada que se refiriera al Ministerio de Desarrollo.

En esa reunión presidida por Brovetto estaban los delegados de los siete grupos con representación en el Senado y, por ende, Casartelli por el Partido Comunista. Todos ellos pueden corroborar la esperable falsedad peiranesca. No cabe en la cabeza de nadie que Marina Arismendi colabore con los Peirano afirmándole ante tamaña versión algo así como que ante la amenaza del MPP ella hará hasta lo imposible, le cueste lo que le cueste, para poder seguir mirándose todos los días en el espejo y verse coherente con su pasado y su Partido… Como hasta ahora no desmintió, sigo adelante.

La cuestión más grave es que Marina insulta.

Según ella, Azucena Berrutti, que envía al Consejo de Ministros ese proyecto de ley, no tiene espejo en la casa. Tampoco el subsecretario Bayardi, Tabaré, Astori, Gargano, y así sucesivamente todos salvo Mujica que, efectivamente, no tiene en la chacra algo que, aun con la mayor benevolencia, merezca el calificativo de «espejo». Tampoco lo tienen, según Marina, los militantes de los grupos a los que toda esa gente pertenece.

Y si damos vuelta el insulto como a una media, puede decirse que si bien tenemos espejo no tenemos pasado antimperialista… Es un insulto al derecho y al revés.

Ahí radica el verdadero problema: un vicio que aqueja a mucha gente y ahora ataca también, como la gripe aviar, a Marina.

Vicio que viene de muy lejos y que a mí también me aquejó muchísimas veces…

Lo lógico sería refutar la idea de mandar más tropas a Haití, demostrar lo equivocado y aportar argumentos convincentes en contra.

Pero no: se corta camino despachando el asunto en masa y al barrer con tres insultos, dos consignas y cinco pegatinas para encandilar militantes a los que se mantiene en ayunas. La cuestión es darle a los demás una manito de bleque junto a «Palo y Palo». Sustituyendo argumentos con brochas gordas.

Y además nadie se hace cargo de sus insultos. Ultimamente los esmirriados grupos que hacen un apostolado de ese vicio han espolvoreado generosamente (con incansable apoyo de la prensa de derecha) calificativos de incoherencia, traición, entreguismo, etcétera, adentro del Frente Amplio y del PIT-CNT.

Parece obvio que si se afirma que en el Frente Amplio existimos tantos traidores o similar calaña de gente, es incoherente no hacerse cargo de tales palabras obrando en consecuencia y, por el contrario, seguir en concubinato sin pedir la expulsión de los traidores. Es tan flagrante el absurdo, que demuestra palpablemente la fraudulencia, el vicio y la superficialidad. La liviana demagogia.

En realidad pura y dura: se trata de fracasados (estrepitosamente) en sucesivas campañas electorales, tanto políticas como sociales, que como algunos japoneses nonagenarios perdidos en las Islas Salomón, siguen de Segunda Guerra Mundial, estos otros «japoneses» (al decir de Obdulio Varela) siguen en inexistentes campañas electorales.

Como si Fosatti se hubiera quedado en la cancha de Australia y siguiera hasta ahora, solo de toda soledad, y sin luces, un partido acabado haciéndole goles masturbados al desierto. ¡Y festejándolos!

 

Pasando a otro tema:

Marina Arismendi, mejor que nadie, sabe la extraordinaria proeza parlamentaria, digna de Hércules, que hubo de hacerse para defenderla reiteradamente ante sus evidentes «dificultades» (digámoslo así), que tanto nos costaron, en su Ministerio. Sabe que tuvimos que defenderla (con éxito increíble) ante la derecha alevosa (porque se estaba haciendo un pic-nic con nosotros).

Nunca nos quejamos, ni se nos ocurrió jamás dejarla sola para que la derecha con los parásitos de adentro y de afuera hiciera un festín con sus huesos políticos.

Y además: para que tuviera mayoría. Porque es bueno recordar que si el Espacio 609 hace eso, deja al gobierno en manos de la derecha.

Con respecto a Haití podemos equivocarnos, pero según nuestro leal saber y entender y luego de averiguarlo muy bien, lo único que hoy impide que Haití pase a manos de los Estados Unidos como un nuevo «Estado No Contiguo de la Unión» (tipo Alaska) es la Misión de las Naciones Unidas (bajo jefatura brasileña actualmente).

En su momento, dicha Misión a la que nos opusimos tajantemente, fue una legitimación del Golpe de Estado y del secuestro yanqui de un Presidente legalmente electo. Propusimos en ese entonces la «alternativa» elaborada por la Caricom (todos los países del Caribe) y apoyada por los países africanos en la ONU. Pero a pesar de todo, la fechoría perpetrada se consumó.

Conviene anotar de paso aquí que la desestabilización de aquel Gobierno legal, cuidadosamente manufacturada por los Estados Unidos, y que llevó a esa invasión yanqui, contó con el apoyo activo de parte de la izquierda haitiana y obviamente de los grandes medios televisivos. Ya antes, el propio Presidente Aristide fue impuesto por el desembarco de los Infantes de Marina contra los militares violadores de los Derechos Humanos en Haití. Nosotros denunciamos en su momento esa peligrosa complicidad contra el aplauso bobalicón de muchos «izquierdistas». En Venezuela, a la hora de la desestabilización preparatoria, también hubo intensa colaboración por parte de grupos de izquierda y hasta de Centrales «Obreras» auspiciadas por los canales de televisión. No nos hagamos los «chanchos rengos» y tratemos de sacar las debidas cuentas incluso acerca de muchas cosas que en este momento están pasando acá porque parecen comenzar a caminar por ese pésimo camino.

En Haití el tiempo pasó y dio lo suyo: no es comparable aquella hora dramática con lo que pasa hoy cuando luego de dos años y a poco tiempo de las elecciones, las encuestas pronostican que muy posiblemente ganará el Partido de aquel Presidente secuestrado y hoy exiliado.

No importa: gane quien gane, nadie está más interesado que Bush para que ahora se retire la Misión de la ONU. Le salió parte del tiro por la culata (como le suele suceder). *

(*) Senador de la República

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