Llamadas por juguetes porque no sólo de Panes viven los niños
Así como a principios del invierno tuvo lugar una llamada organizada por distintas comparsas para colaborar con el Panes mediante la recolección de alimentos, en esta ocasión otras agrupaciones lubolas procedentes de barrio Simón Bolívar se unieron también para brindar su apoyo a los programas sociales del gobierno.
Los tambores comenzarán a tronar a las 14.00 horas en el cruce de Juan Cruz Varela y Quesada, para luego iniciar un recorrido que pasara por Valladolid y Cardozo, finalizando en la esquina conformada por Andrés Lamas y Marne.
Durante el desfile convocarán a los niños del barrio a que «compartan sus juguetes» con los niños pertenecientes a hogares protagonistas del Panes.
Berta Sanseverino, coordinadora de Panes, consultada respecto a porqué el fin es obtener juguetes y no alimentos, dijo que estos también constituyen una necesidad de los protagonistas del Panes.
Asimismo recordó que el 54,57% de los integrantes de los primeros 20 mil hogares beneficiarios del programa social son menores de 18 años, y que de estos más de 24 mil tienen entre 5 y 14 años.
A lo que agregó que entre los primeros protagonistas también se encontraron 5.747 personas que padecen algún tipo de discapacidad, de las cuales 1.908 son niños.
Sanseverino, reconoció que las condiciones de hacinamiento en viviendas ruinosas, en que crecen muchos de estos niños, a veces conviviendo con situaciones de violencia doméstica y desnutrición hace que sea importante prestar asistencia en esos temas, pero aclaró que estos aspectos ya están comenzando a ser atendidos en el Panes, constituyendo su «núcleo duro». Yendo más allá aseguró que es necesario «fortalecer un plan integral que no se agota en los componentes del Panes».
En ese orden detalló que el 38% de los jóvenes entre 14 y 18 años, incluidos en el plan, no asiste a centros de estudio; y que 1.606 jefes de hogar no tuvieron ningún acceso a los centros educativos.
El interés del Mides por incentivar la concurrencia de los niños a la escuela desembocó en la designación, junto al Consejo de Educación Primaria y el Programa Infamilia, de maestros comunitarios para 270 centros de contexto crítico. Allí los docentes buscan acercarse a la población de influencia mediante un trabajo que trasciende sus tareas habituales abarcando el desarrollo de proyectos que involucren a las familias y niños con mayores dificultades socio educativas. A la vez, 200 profesores de educación física llevan adelante en distintas escuelas programas deportivos, lúdicos y recreativos.
Parte de la promoción de la asistencia escolar fue también la entrega de 31 mil pares de calzado deportivo para los alumnos de escuelas públicas de zonas carenciadas. Esta donación tuvo el carácter de apoyo a las familias, quienes en algunas ocasiones indicaban que la causa de que los chicos no concurrieran a clases era la falta de zapatos. *
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