Superándonos
Que el mundo está hecho un asco cualquiera lo sabe. Estaban en la calle dos chiquilines jugando a escupirse cuando pasa una señora y queda escupida por uno de estos adolescentes, que nunca piden disculpas por sus errores, lo máximo que se les oye decir es un: «Fue sin querer», para terminar este mismo muchacho, cuando la señora estaba a mitad de cuadra gritó un «Â¡Vieja loca!» porque lo importante no es parecer un imbécil sino serlo sin lugar a dudas.
Estaba, a la mañana siguiente, en la parada del ómnibus, con ese recuerdo aún en mi cabeza cuando veo que de un camión alguien arroja a la vereda el resto de una manzana. «Pensará que le hace un gran favor a la ciudad ensuciándola un poco más», ya venía yo enojado por lo de ayer y más enojado estaba por esto cuando veo a una muchacha que apurada y al paso pero con total responsabilidad tira un papel en la papelera que hay en la parada del ómnibus. Y sólo ver eso funcionó para mí como un aliciente.
Sentí un alivio inmediato porque vi que a pesar de todo y en contra de todo siempre hay alguien dispuesto a hacer bien las cosas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad