Luis Miranda, luthier uruguayo y el mundo del sonido y de los duendes guitarrísticos
LA REPUBLICA:– ¿Cuántos años hace que estás en esto de la guitarra?
Luis Miranda–: Haciendo guitarras por las mías desde el 87, o sea que me gustó la guitarra, que vendo guitarras, desde hace muchos años. Mi viejo tuvo la fábrica de la Orozco en Praos y yo trabajé un verano viendo cómo se hacían las guitarras porque me gustaba, hice alguna tapa, alguna cosa, y aprendí alguna cosa con él. Pero de la mejor manera en que se aprende, es haciendo y aprendiendo de los errores. Es decir, las bases las tenés que tener, pero tenés que leer. Yo compro muchos libros de luthería. Ahora por ejemplo me trajeron de Inglaterra un libro muy bueno donde tiene la construcción de una Hausser, de una Frederick, de una Boucher, de una Hernández Aguado, Torres, es decir que prácticamente estás hablando de los mejores luthiers del mundo.
LR–: ¿Cuál es el secreto de una buena guitarra?
LM–: El secreto es que la madera que utilices sea muy buena, trabajarla en distintos espesores la tapa para lograr que tenga buenos agudos y buenos graves, seleccionar lo que se llama el abanico, los aros y fondos que sean de la mejor madera posible. O sea, una guitarra de concierto se hace con ébano en el diapasón, con tapa de pino abeto blanco de Alemania o pino abeto de Canadá, los aros y fondos son de jacarandá de la India o pueden ser de Brasil, aunque hoy por hoy no hay nada en Brasil porque han matado todos los árboles, están plantando pero demoran cincuenta años en tener un grosor como para hacer un instrumento.
LR–: ¿Y esa madera cómo se prepara?
LM–: Esa madera hay que dejarla estacionada por lo menos cinco años, cortada casi al grosor que lleva y dejarla que se vaya secando, generalmente ahora las comprás de Alemania o Canadá ya estacionadas, pero yo las dejo igual un buen tiempo porque siempre se corre el riesgo de que no esté bien estacionada y los cambios de clima sufren mucho, o sea pasar por ejemplo de Alemania, donde el clima tiene una sequedad distinta al nuestro y son cambiantes. Ya cuando pasa el Ecuador tenés problemas, por eso conviene dejarla un tiempo más.
LR–: ¿Cómo se resiente la madera?
LM–: Mirá, la madera, si vos tenés una puerta que tiene cien años, el día que llueve se hincha y el día que le da el sol se aprieta y ese movimiento en un grosor de una o dos pulgadas o lo que pueda tener una puerta no la va a hacer rajar, pero cuando hablamos de una guitarra estamos hablando de dos milímetros, dos milímetros y medio o tres milímetros de espesor en la madera.
LR–: Eso pasa con la madera virgen pero ¿pasa después con la guitarra una vez construida? ¿La guitarra siente también esos efectos?
LM–: Depende mucho de la época en que hagas la guitarra, porque el ideal para hacerlas viajar sería hacerlas en diciembre o enero que son meses secos. Y eso es porque generalmente en esos meses tenés un cincuenta o un sesenta por ciento de humedad, y en el país más seco podrás tener un quince o un veinte por ciento de humedad ambiental. Si por ejemplo hacés una guitarra hoy que hay un ciento por ciento de humedad sufrirá mucho al trasladarla a un clima más seco.
LR–: Si todas las maderas provienen de una misma especie o de distintas especies pero se usa ese tipo específico de madera, tienen la misma sensibilidad y hay una técnica para armar la guitarra, ¿en qué incide la mano del luthier para que una guitarra sea una cosa y otra guitarra sea otra, es decir que cada una tenga la impronta de su artesano?
LM–: En el mundo hay muchos pinos que están al nivel del mar y hay pinos que están a tres o cuatro mil metros de altura,que con esos se hace la tapa, que es la parte más sonora. Ahora veamos qué pasa. Lo que se usa en el instrumento generalmente es el árbol de altura, de tres o cuatro mil metros porque al estar en la nieve no crece tan rápidamente y se van haciendo más chicos, entonces las vetas, quedan más juntas unas con otras, y tienen una resistencia mejor y una flexibilidad distinta que la de los pinos de abajo.
LR–: ¿Cómo incide en la madera, en el sonido, la técnica del lustre de la guitarra?
LM–: El problema es que estamos hablando de una tapa que tiene dos milímetros o dos y medio de espesor. Y es una cosa muy blanda y los poros están abiertos. La técnica del lustre antiguo era el lustre a muñeca, y ese lustre es el mejor lustre, era inclusive el que le había dado Stradivarius a sus violines. La ventaja del lustre moderno es que se usa un soplete, lo cargás más le vas dando lija seca, le volvés a dar un lustre y después que está terminada la guitarra demora por lo menos cinco o seis meses en quedar bien seco, porque además seca de afuera hacia adentro.
LR–: ¿Las guitarras se construyen en serie o se empieza una y se termina y luego se hace otra?
LM–: Yo las voy haciendo como lo hace el luthier, es decir de a una. Voy armando la tapa y puedo armar otra tapa al lado, pero cada tapa es especial, porque cada guitarra es especial. Seleccionás la madera, la doblás, le das el espesor que querés, la vas trabajando, la cerrás, la terminás. El que produce en serie hace una cantidad de tapas, una cantidad de fondos, hay que tener más moldes, más gente, son verdaderas fábricas, como la Gianini, la que hace la Fonseca en Argentina, y ellos tienen quince o veinte operarios y cada uno cumple su función.
LR–: Esas guitarras entonces no tienen el sello particular de su luthier
LM–: No, porque son varias personas, uno hace el aro, el otro hace el fondo, es como una cadena de montaje industrial, como si la pusieran en un circuito donde cada uno le va agregando algo.
LR–: ¿Qué grandes luthiers hemos tenido en Uruguay?
LM–: Acá tuvimos a Pereira Velazco, a Santurión, a Ameigenda…
LR–: ¿Hay una tradición de luthiers en el Uruguay?
LM–: Hay y no hay… porque si lo comparás con España ves que por ejemplo la escuela de un Ramírez dejó un montón de luthiers, pero acá de un Santurión pueden haber salido uno o dos, de Ameigenda otro tanto y quizás de mí saldrá alguno… no sé, es difícil porque los materiales son caros y el hacer guitarras demorás dos o tres meses y entonces el muchacho que va a hacer su primera guitarra no tiene la plata para comprar las maderas, las herramientas, es decir , es muy difícil hacer el taller.
LR–: ¿Hay árboles criollos con los que se puedan construíir guitarras?
LM–: Se puede usar de acá el algarrobo, principalmente el de Paysandú, el jacarandá no he tenido oportunidad de probarlo, mi padre dice que sí, que lo probó una vez y que no le sirvió, que es blanda la madera, se puede hacer con ciprés se puede hacer con guindo, con ciruelo, pero por ejemplo, el pino que se da acá, no sirve.
LR–: ¿Qué artistas uruguayos tocan o han tocado con guitarras Miranda?
LM–: Por suerte hay varios que han tocado y que están tocando, por ejemplo Héctor Numa Moraes tiene una guitarra mía clásica con un micrófono americano que le pusimos y está muy contento con ella, César Amaro, Cecilia Siqueira, el Cuarteto Zitarroza tenía un guitarrón y una guitarra mía, Larbanois y varios más. *
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