La cepa de la gripe española que mató 50 millones de humanos es similar a la aviar actual del sudeste asiático

Al abrir el genoma de la gripe, el mundo se quedó sin antigripales

Si el lector se engripa el lunes después de pasar el fin de semana con su novia en ausencia de futuros suegros: ¿le atribuye culpa a su novia o al gallo del gallinero familiar? Pues la ciencia afirma ahora lo contrario de lo que seguramente haya pensado…

ta) del último avance científico en materia de genomas: el descubrimiento final de cómo evoluciona la gripe y la mutación del virus. Algo nada menor en tanto de la cura de esta enfermedad (la más difundida en el planeta) se espera surja el tratamiento que ponga fin a la letalidad del sida.

El Instituto para la Investigación del Genoma de Maryland, Estados Unidos, acaba de confirmar el descubrimiento del mecanismo de mutación que utiliza el virus de la gripe de tipo «A», es decir cómo evoluciona a cada generación, abriendo la puerta a «orientar» esa evolución a formas menos agresivas. La comprobación, en vivo y en directo, de algo que medio mundo sospechaba (que los virus estaban dispuestos a sobrevivir a cualquier costo), es catalogada como el avance científico-médico más importante en lo que va de 2005.

Algunas conclusiones dejan pendiente de un hilo, muchas de las aseveraciones de una de las industrias más poderosas en Estados Unidos: la farmacéutica, en tanto los antigripales podrían haber sido todos estos años inocuos contra la enfermedad. Más aún, algunas cepas de vacunas han sido ineficaces (como ocurrió en la pandemia 2003-2004), y ahora existe una explicación.

 

Pantallazo científico

Para comprender lo descubierto en Maryland debemos repasar algunos conocimientos anteriores. Hay tres tipos de virus (A, B, C) que provocan la gripe en humanos. Los dos primeros producen epidemias, el tercero sólo focos menores.

El descubrimiento fue en los virus «A», que se clasifican en dos subtipos, según la proteína que constituya su superficie: los «H», (Hemaglutinina) y los «N» (Nueraminidasa). De las variaciones de estas proteínas en la superficie, depende la capacidad de una mutación para producir epidemias. Combinaciones existen infinidad (H1, H2, H3… más N1, N2…) y la acumulación de mutaciones puntuales (de combinaciones) refuerza su poder para enfrentar cualquier adversidad. Aparece como nuevo concepto el de «reensamblado», que es literalmente lo que hacen las proteínas de superficie, a través de generaciones vertiginosas y sucesivas, hasta que descubre la forma de acoplarse a la célula que desea atacar.

A diferencia de lo que se creía, el virus no degrada a la célula que invadirá, sino que se reensambla, se adecua, hasta que su víctima lo acepta.

En buen criollo, los científicos creen que el virus no ataca a la célula de entrada, sino que busca darse la forma que convenza a su víctima para que lo deje entrar.

El segundo gran descubrimiento ha sido de corte epidemiológico. Son las conclusiones de 5 años (1999-2004), de seguimiento caso a caso de una población humana perfectamente identificada. A partir de una de las cepas más estudiadas (la H3N2), se siguió su evolución en un condado de Nueva York, secuenciando cada genoma completo en cada paciente. Se «rastreó» el virus y se estudió en razón de qué aparece en cada mutación.

Los virus se reensamblan mucho más rápido de lo que se creía, lo que hace inhábiles tanto a los antrigripales, como a las vacunas descubiertas, cuando la cepa es particularmente activa. El aumento de la resistencia con el paso de las cepas (acumulación de mutaciones puntuales) va fortaleciendo además (no debilitando como se creía) a las nuevas cepas.

También se descubrió que en una misma área geográfica por minúscula que sea conviven muchas más cepas de lo que se supuso siempre. Esto alcanza a un edificio, a una casa… y dos afectados por distintas cepas pueden combinarlas y contagiar a otros con una nueva cepa por ellos generada, más resistente aún que la que les afectaba.

Esta potencialidad exponencial a través de las generaciones podría ser la explicación de uno de los problemas más recientes en esta materia: el de la gripe aviar contagiada a humanos.

El virus «A» H5N1, responsable de la influenza o gripe aviar, que ha causado una epidemia en aves de corral del sudeste asiático, ha experimentado mutaciones genéticas tales, que le han permitido inclusive una adaptación capaz de afectar seres humanos. Casi infinitas mutaciones en aves de corral alcanzaron a darle al virus la «llave» para acceder a células humanas a las que antes no afectaba, con consecuencias incluso letales.

Una de las curiosidades que enfrentan los científicos es el absoluto parecido que existe entre el código genético de la gripe aviar y el de la cepa que en 1918 mató a 50 millones de personas: la gripe española.

A partir de restos de una persona muerta por influenza en aquel año, los científicos reconstruyeron el código genético de aquel virus y lo recrearon.

A través de las generaciones, la cepa se fue haciendo más letal, matando embriones de pollo y más adelante, ratones. Los científicos llegaron a la conclusión de que la gripe española originariamente también fue aviar y su potencialización la hizo acceder a humanos. Ahora el camino hacia vacunas efectivas parece, al menos, más cierto.

De todo esto, la chanza del comienzo: es posible pasar el fin de semana con su novia, pero que lo contagie el pollo de su suegro. Sin ofender. *

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