Los verdaderos culpables
(Me lo mandó Osvaldo y yo le hice algunos retoques)
Se celebró una competencia de remo entre el equipo de Suecia y el de un país sudamericano, en terreno neutral. Los remeros suecos llegaron a la meta una hora antes que el otro equipo. De regreso al país latino, el Comité Ejecutivo se reunió para analizar las causas de tan desconcertante e imprevisto resultado.
Equipo sueco: 1 jefe de equipo y 10 remeros. Equipo sudamericano: 10 jefes de equipo y un remero. El tema pasó a la esfera de planificación estratégica.
Al año siguiente el equipo sudamericano arribó a la meta dos horas más tarde que el equipo sueco. El equipo latino, luego de los cambios introducidos por el departamento de planificación estratégica, tenía la composición siguiente: 1 jefe de equipo, 2 asistentes a jefe, 7 jefes de sección, 1 remero. El equipo sueco seguía igual. La conclusión fue unánime y lapidaria: «el remero es un
incompetente».
Al otro año se presentó una nueva oportunidad. El departamento de Nuevas
Tecnologías puso en marcha un plan destinado a mejorar la productividad.
El equipo latino llegó tres horas más tarde que el equipo sueco, que seguía con la misma formación: 10 remeros y un jefe. El equipo latino utilizó una novedosa formación, integrada por: 1 jefe de equipo, 2 auditores de calidad total, 1 asesor de marketing, un supervisor, 1 analista de procedimientos, 1 experto en tecnología, 1 contralor, 1 jefe de sección, 1 apuntador de tiempos, 1 remero.
Luego de profundos análisis, el comité decidió castigar al remero, por el fracaso alcanzado.
De esta historia se desprenden tres moralejas: No hay justicia en los juegos olímpicos. Los suecos utilizan anabólicos. El remero era flojo y no se apegó a la misión, visión, objetivos, estrategias y tácticas del sistema. Y por si fuera poco, no supo trabajar en equipo.
Por gente como ese remero es que nuestros países no progresan. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad