ENTREVISTA ABOGADO CARLOS URIARTE, NUEVO DIRECTOR DEL INSTITUTO DE REHABILITACION JUVENIL (INTERJ)

"Hay que tener claro que esto es intervención punitiva y no es política social"

 El Directorio del INAU fue quien le propuso el cargo como director del Interj: ¿qué lo motivó a aceptarlo?

 Desde distintos lugares de trabajo he estado siempre próximo a todo el INAU, en 1985 comencé a aproximarme al tema tanto asesorando a organizaciones no gubernamentales, como estudiando el Derecho Penal Juvenil. En otra época tuve la oportunidad de poder concursar para el cargo, pero no lo acepté porque a mi juicio no estaban dadas las condiciones políticas, sociales e institucionales mínimas como para hacer lo que yo quería en este organismo.

Ahora hay una atmósfera distinta, otro ministerio y discursos distintos. Hay programas en marcha sobre todo del tipo social, y otra integración del Directorio de INAU con gran apertura, y a los que yo conozco de hace años, no caigo como un paracaidista caigo en un lugar donde me siento muy cómodo.

 

 ¿Con qué recursos humanos y económicos cuenta?

 Yo creo que en el INAU, y en el Interj en general, hay un nivel de excelencia técnica importante que, en alguna medida, muchas veces fue aplastado porque no se fabricaron canales para su desarrollo. Hay buena calidad de recursos humanos, y en la privación de libertad en particular he tenido reuniones con los directores de la Colonia Berro y allí se armó una reunión de «buen talante», con un planteo razonable de demandas, y yo así voy conociendo a la gente.

Aquí hay que tratar de desarrollar un arte para tratar de conjugar lo que uno piensa con lo que uno puede. Hay que ver como se logra trabajar con los recursos humanos que están operando, y con ellos ver algunos cambios los que no serán revolucionarios, serán de retoques, pero importantes.

 

 ¿Cuáles son esos cambios?

 Primero hay que profundizar en las medidas no privativas de libertad, una buena plantilla técnica ya está instalada, pero hay que intensificar fuerzas.

Hay que ampliar el abanico de intervenciones sobre las infracciones, obviamente esto hay que proveerlo de recursos, lo cual se está tratando con el Directorio de INAU y, ajustar algunas cosas de funcionamiento para tratar de ensamblarlo con el sistema de administración de Justicia; esto tiene que ser el mascarón de proa del Interj.

La privación de libertad tiene que ser revalorizada y distinguir claramente entre seguridad y trabajo educativo, que la misma persona no haga las dos cosas. Darle mucho trabajo en grupo, crear un mecanismo que recepcione y articule demandas más allá de la convivencia. Todo irá hacia un objetivo racional: reducción de la violencia institucional entendida como agresión, aunque sea legítima, hay derechos y necesidades. Yo voy a intentar ampliar los niveles de recepción de derechos.

 

 En su discurso usted habló de cambios respecto a los conceptos institucionales ¿a qué se refiere?

 Yo creo que acá hay que tener claro, que esto es intervención punitiva y no es política social. Y cualquier trabajo que se haga dentro de este marco punitivo es a pesar de, lo punitivo y a veces, contra lo punitivo. Pero no es política social. Yo no glorifico de ninguna manera la privación de libertad, creo que es un mal para los jóvenes, es pena de dolor y eso, tiene que ser reducido a la media expresión pero asumiendo que la privación de libertad como norma tiene un campo para darse cuenta de como se organiza la seguridad para un trabajo.

 

 La Colonia Berro no es el único lugar de reclusión que tiene el Interj, ¿por qué considera que es siempre centro de atención y en especial de los medios de comunicación?

-El Interj tiene otras instituciones desparramadas por Montevideo y el interior del país: Puertas, Desafío, y probablemente la Berro sea la de mayor medidas de seguridad y donde se van derivando los casos más complicados, de hecho puede estar pasando eso. Y bueno, cuando hay crisis el tapón es ahí, pero Berro no agota toda la capacidad institucional del Interj. La Colonia Berro es un objetivo esencial para mí, en el sentido de darle un proyecto institucional distinto: realista, cumplible, que deje satisfecho al sistema judicial, relativamente a las organizaciones no gubernamentales y al público en general, dentro de un equilibrio, a veces precario que se irá cambiando con el tiempo. No nos olvidemos que cualquier institución de éstas cambia todos los días. En un «hogar» de privación de libertad de 20 chicos, te sacan uno porque es un egreso, o te ingresa otro, te cambia la vida cotidiana y hay que ir acomodando el cuerpo a esos cambios que son inevitables. El ingreso y egreso no lo resolvemos nosotros sino el sistema judicial. Es un caos que se ordena y desordena todos los días. Ahí hay que tener censores para ir manejando esa dinámica cotidiana.

 

-El año pasado la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) reveló que en las dependencias de Interj los menores sufrían distintos tipos de torturas ¿ese tema cómo se ha ido laudando?

-Yo creo que ese informe es una foto de un momento que no hay que olvidar, hay que tenerlo presente. El informe es muy duro, denuncia mucha cosa. Hubieron algunos procesos sancionatorios que están en marcha y desconozco bien en qué están. Pero ahí lo que no hay que perder de vista es que a veces las instituciones generan prácticas perversas que no son consecuencia tanto de una persona, o varias personas, sino de la propia dinámica institucional que genera procesos que culminan en eso.

 

 ¿Usted considera que el Interj está excluido de la sociedad y del sistema político así como también su población?

 En el ex Iname siempre era tradicional hablar del afuera. ¿Qué es el afuera? Porque en el Ministerio de Economía y Finanzas no dicen el afuera, entonces da la impresión que hay una cultura institucional pero instituyente, que tiene como método de trabajo instituir los problemas, traérselos para dentro y eso hace que haya un corte con el afuera. A mí me parece que en esta coyuntura política, institucional, social y económica el INAU tiene que mirar hacia afuera. Darse cuenta de que trabajar sobre el sistema y la emergencia es inevitable. El INAU tiene que abrir la mirada e insertarse en los procesos que se anuncian socialmente. Ese es un cambio paradigmático y que va a repercutir en el Interj.

 

 ¿Cómo es su relación con el sindicato del INAU?

 Hace muchos años que me llaman para trabajar algunos temas. Para ellos yo no soy cara nueva. En esta coyuntura, este sindicato me parece obvio que encuentre más «paño» con las nuevas autoridades y lo está usando, y creo que está bien cuando el espacio es para mejorar funciones de trabajo de todos y para mejorar la calidad de los derechos. Y en alguna medida yo también no sé… si al final mi relación con el Suinm no sea también integrarme al Suinm. Creo que el clima es muy bueno para profundizar cosas buenas.

 

 ¿Los menores que están en el Penal de Libertad vuelven a la Colonia Berro?

 Sí. En el lapso que demoren los trámites judiciales.

 

 ¿Piensa concursar para el cargo?

 De momento sí. Pero el cometido mío es mucho más trascendente que lo provisorio, se me encarga diseñar una política institucional distinta e implementarla.

De modo que el que sea llamado a concursar va a ingresar en un enclave institucional ya diseñado. *

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