Santiago Vázquez sufre una metamorfosis para convertirse en polo turístico natural
A 22 kilómetros de Montevideo, donde desemboca el río Santa Lucía en el de La Plata, existe un epicentro ecológico natural con costas, bañados y montes indígenas. Es el último pueblo montevideano y allí viven más de dos mil habitantes (3.800 si se cuentan las zonas aledañas). Se llama Santiago Vázquez pero también se lo conoce como La Barra. De hecho, el puente metálico que lleva ese nombre y que da paso al departamento de San José se ve desde las costas del pueblo.
Fue sitio original de la faena del ganado que abastecía a Montevideo en el siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX se convirtió en centro turístico con la construcción de los parques Segunda República Española y Lecocq, el Hotel de la Barra, la pista de regatas y los clubes náuticos. Con el tiempo este atractivo se fue perdiendo hasta caer en el deterioro. Esto, sumado al actual índice de desocupación que llega al 28 por ciento, llevó a la Intendencia de Montevideo a poner en marcha un proyecto de recuperación de la zona.
Así fue como en setiembre de 2002, con un 61 por ciento de financiamiento de la Unión Europea y el resto del municipio, comenzó a ejecutarse el proyecto La Barra Santa Lucía con el objetivo principal de rescatar al territorio como polo turístico natural. Para esto fue necesario poner en práctica un plan para mejorar la infraestructura del lugar.
La fisonomía de la costanera cambió luego de la construcción de una rambla de unos 400 metros, entre el puente La Barra y el comienzo de los clubes náuticos. En esa extensión se levantó un camino de asfalto, con bancos, iluminación y la plantación de una gran variedad de árboles, entre los que se encuentran álamos, sauce llorón, espumillas y laureles. Como los vehículos transitaban antes por el sector donde hoy es rambla, se construyó una calle paralela a la costa para la circulación y estacionamiento de los coches.
Canchas de fútbol y vóley
En el espacio público (entre la calle construida y la costa) se realizó una cancha de fútbol y vóley, que todavía no tiene arcos ni vallado perimetral. Al lado de este lugar deportivo habrá otra cancha más chica, que servirá para baby fútbol y también para patinar. El muelle ubicado en un extremo de la rambla será reacondicionado mediante la colocación de iluminación, barandas y bancos para los pescadores. Y se colocará un escenario y una explanada para usos múltiples.
Una ciclovía ya terminada recorre de punta a punta este espacio público, mientras que un mercado donde se venden productos artesanales elaborados por un grupo de vecinos de la zona también está en funcionamiento los fines de semana. Este mercado forma parte de otro objetivo del proyecto, que es mejorar el nivel de vida de los pobladores de Santiago Vázquez.
«El proyecto incluye el apoyo a pequeños productores agroalimentarios, artesanos y dueños de granjas y casa rurales para mejorar su competitividad mediante actividades de capacitación y la comercialización de productos y servicios locales. Para esto se equipó una planta de procesamiento de alimentos en el restaurado Mercado Municipal de Santiago Vázquez», aseguraron ayer a LA REPUBLICA desde la Unidad Especial de Gestión que dirige la obra.
Para que el espacio público pudiera continuar hacia la zona de los humedales, los tres clubes allí instalados (Yatch Club, Club Alemán de Remo y Marinos del Oeste) cedieron parte de sus terrenos a la Intendencia. De esta manera se ganaron otros casi cien metros de rambla, que se conectan con una pasarela de madera de unos 350 metros de largo.
Caminata por humedales
«Se trata de una pasarela elevada de dos metros de ancho que atraviesa el arroyo de las Mulas. Tendrá dos tramos y en ambos se colocará iluminación alternada a cada lado de la pasarela», detallaron ayer los coordinadores del proyecto. Cuando esta pasarela quede terminada, los visitantes podrán caminar por encima de los humedales y ver de cerca la vegetación existente.
El camino de la vía es otra punta del proyecto, y va desde el parque Segunda República Española hasta la Isla del Tigre y reconstruye el viejo recorrido del tren. La circulación de un tren turístico también forma parte del plan, al igual que una nueva estación de ómnibus unos metros antes de subir al puente de La Barra.
Un viejo tanque de OSE ubicado en el parque El Escondido se convertirá en mirador, mientras que se harán baños públicos y otras intervenciones en el parque español. Un galpón emplazado en los terrenos cedidos por los clubes se destinará a usos múltiples que aún no fueron definidos. Como contrapartida, la Intendencia está realizando tareas de saneamiento, entre las que se incluye una planta de tratamiento de efluentes.
El presupuesto del proyecto es de 1,4 millón de euros y los plazos de ejecución vencen en enero del año que viene. No obstante, los vecinos ya se apropian de los sectores terminados del plan, y eso queda evidenciado cada fin de semana. *
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