Garrafas: sistema que emplea Uruguay es cambiado en Brasil, y en Colombia detectaron 80% de fallas
La seguridad en los envases de gas licuado, o garrafas de supergás, fue cuestionada en la misma Cámara alta del Parlamento por el ex director del LATU, Ruperto Long. El actual senador nacionalista sentenció que el tema «no se encuentra bien resuelto en la actualidad en nuestro país».
El ingeniero Long recordó que en Uruguay está vigente el sistema «universal o comunitario», estableciéndose la responsabilidad en el rotulado o en la boleta de compra, a diferencia del otro sistema (de «identificación marcaria») donde el envase asigna inequívocamente las responsabilidades del envasador y distribuidor en caso de siniestro.
El sistema universal, disminuye los requerimientos de parque de envases (en tanto cualquiera de las compañías acepta garrafas de otro que no recarga, sino que las cambia), pero «no responsabiliza al envasador respecto de toda la vida útil del envase que incorporó al mercado», apuntó Long. «Por lo tanto, no estimula el óptimo mantenimiento en el parque de envases y, en caso de siniestro, no hay certezas en la asignación de responsabilidades. Hoy, en nuestro país, si explota una garrafa es muy difícil saber por la etiqueta, que obviamente no va a sobrevivir al siniestro, de quién es la responsabilidad por la mala calidad en el mantenimiento de la misma», sentenció.
A modo de ejemplo de posibles soluciones, apuntó a Brasil, en San Pablo «donde luego de utilizar el sistema de parque comunitario de garrafas, dada la gran cantidad de siniestros derivados del progresivo deterioro de los envases, se volvió al sistema de aseguramiento de la responsabilidad por medio de la marca». También citó a Colombia «donde el actual sistema de parque comunitario de garrafas ha sido auditado recientemente por la Comisión de Regulación de Energía y Gas de ese país, encontrándose que el 79,24% de los envases, casi el 80%, no estaban en condiciones de servicio, presentando, por tanto, un alto riesgo para la población».
Long dijo ser «partidario de la libre competencia, pero con un límite claro que no puede ser sobrepasado: la seguridad del consumidor».
Destacó en este sentido el ejemplo que lleva adelante Argentina, «que sin perder la identificación marcaria, crea algunos elementos para facilitar el ingreso de nuevos distribuidores al mercado (…) Tampoco hay que pensar que el volumen del mercado uruguayo, en el que además el precio de venta está fijado por el Estado, permita el surgimiento de un número muy alto de distribuidores sin caer en una competencia en base a mala calidad y bajo precio y, por lo tanto, ruinosa para las empresas y altamente riesgosa para los consumidores».
A título de ejemplo, Brasil cuenta hoy con 17 distribuidores, mientras el mercado uruguayo, ínfimo comparativamente, tiene ya 4. Long concluyó, apuntando a la necesidad que Uruguay adopte «por razones de brindar la mayor seguridad a los consumidores, el sistema de identificación marcaria de envases, con instrumentos complementarios para facilitar la competencia». *
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