UN CANILLITA MONTEVIDEANO RECUERDA AQUEL 17 DE JULIO DE 1950

"Nunca en mi vida vendí tantos diarios como aquel día después de Maracaná"

Pero más allá de las canchas de fútbol y de las crónicas deportivas, hay aún historias dignas de contarse. Por ejemplo, la de un canillita montevideano, que el día después de la hazaña, (emulando a los «gorriones de un ala» a los que cantó Emilio Frugoni en su poema), vendió cientos de diarios, más que nunca en su vida  según nos dijo  a otros tantos uruguayos conmocionados por la emoción de aquella conquista futbolera. Por supuesto, nadie imaginaba entonces seguramente, que sería la última gran alegría que la camiseta celeste nos daría por muchísimos años más.

Se llama Juan José Rapallini Domínguez, pero todo el barrio lo conoce simplemente por «Juan, el diariero de la esquina». Tiene 66 años de edad y 59 de canillita, prácticamente una vida voceando noticias en el cruce de la Avenida Garibaldi y Monte Caseros.

Y el sábado pasado mientras todos  o al menos la mayoría  de los uruguayos evocábamos llenos de nostalgia aquella hazaña nunca repetida del «Negro Jefe» Obdulio y los gloriosos campeones celestes, Juan recordaba también que en casi sesenta años vendiendo diarios, nunca vendió tantos como aquel 17 de julio del 50, el día después del maracanazo.

 

«Salían ocho diarios y todos se vendían»

«En ese entonces había ocho diarios en circulación- nos cuenta-. De mañana teníamos El Bien Público, La Mañana, El País y El Día. A mediodía salía La Tribuna Popular y de tarde teníamos El Plata y El Diario nada más, porque Acción todavía no había empezado a salir…».

«Todos sacaron ediciones extras ese día  nos sigue contando Juan , no recuerdo la cantidad que vendimos, pero vendimos, vendimos muchísimos… fue el día que vendimos más cantidad, íbamos a buscar y a buscar, la gente compraba de a dos y de a tres diarios, me llamaban de los tranvías que paraban acá enfrente y pedían diarios y de los ómnibus y nosotros corríamos y corríamos vendiendo. Nunca en mi vida vendí tantos diarios en un solo día como aquel 17 de julio».

«Por aquellos años un diario costaba cinco o seis centésimos más o menos, no llegaba a los siete y éramos muchos más canillitas que ahora, sacábamos cantidades brutales de diarios, pienso que ese día todos vendieron igual».

 

Un título a media página

«El titular que más nítido tengo de aquel 17 de julio es el de La Tribuna Popular, que sacó a media página  y los diarios eran todos tamaño sábana entonces  un título que decía Uruguay Campeón».

«La gente festejó que era una locura… me acuerdo que todos corrían, pasaban camiones cargados de gente porque era el transporte más común, y todos querían subirse a un camión y salir a festejar».

 

De cuando pasaba el ferrocarril por la esquina

«Este quiosco por aquellos años no existía. Mi padre tenía una parada acá donde pasaba el ferrocarril de trocha angosta que iba a Pando, y por eso se llama quiosco «La Vía», el tren venía de allá abajo, cruzaba Bulevar Artigas, era el que pasaba por el Puerto Rico, yo no llegué a verlo pero estaban las vías por Monte Caseros todavía, y acá donde ahora está el banco estaba la entrada del portón de las vías… por eso mi padre venía en el tren desde el centro, se tiraba ahí en Bulevar y empezaba a vender diarios en esta zona».

«En el 46, cuando me tocó empezar a venir a mí, porque él se enfermó, ya quedaba solamente un trozo de las vías del tren, acá a la vuelta nada más… vendía por todo este barrio y la parada estaba en la vereda de enfrente, pero después que cambió el sentido del tránsito y se comenzó a circular por la derecha, nos cruzamos para esta vereda en el lugar actual…».

«No sé si era el que más se vendía, pero yo vendía muy bien El Diario de la noche. Salía después de las seis, seis y media o siete de la tarde. A las cinco de la tarde venía El Plata y yo vendía diarios hasta las doce de la noche siempre… tanto es así que siempre tenía recomendaciones en mi casa que no me quedara hasta muy tarde. Pasaba gente a toda hora por esta esquina y no había problemas como ahora…».

 

«El obrero compraba dos diarios por día»

«Nosotros normalmente por día vendíamos más de doscientos diarios y había muchos canillas, acá se tiraban de los ómnibus y había canillas tomando ómnibus constantemente… porque se vendía arriba de los ómnibus y de los tranvías… Acá pasaba un tranvía obrero, como le llamaban, en el que costaba un vintén (dos centésimos) el boleto y esa gente que iba para la fábrica de Alpargatas, para las curtiembres, cambiaban de tranvías en Agraciada, cualquier persona de esas te compraba un diario».

«El trabajador, el obrero, te compraba de repente dos diarios, uno de mañana y otro de tarde, y eran obreros, porque seguros en aquella época no había televisión, y radio muchos no tenían tampoco. Estamos hablando de los años 50 cuando no había radios en todos los hogares».

«Por esta esquina, donde había una barrera de ferrocarril, pasaban dos líneas de tranvías, el 18 y el 23 y tres de ómnibus, la 187 y 191 por Garibaldi y la 161 por Monte Caseros. Cuando se creó Amdet, comenzó a circular el 76 también».

«La venta de diarios empezó a decrecer, pienso que en la década del 70, por ahí, y quizás el momento más bajo es el actual. Creo que la gente ha perdido el hábito de la lectura. Yo tengo años de edad y de trabajo como para jubilarme, pero en estos momentos lamentablemente las cosas no están dadas como para hacerlo». *

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