Las cifras que duelen

Los rostros pintarrajeados, las contorsiones del payaso, la habilidad del malabarista, la desfachatez del cantante no pueden de ninguna manera disimular la realidad de las cosas: la mascarada de la pobreza, la mendicidad implícita y la marginación de los protagonistas.

Juanjo y su hermano, Jonhatan, El Pulga (llámese como se llame) y Maximiliano son parte de ese 50,2 % de niños entre los 6 y 12 años en estado de pobreza revelados por la última encuesta del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Integran también ese 40 % de niños que de acuerdo a un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ingresan al primer año de escuela pero no logran terminar el ciclo básico de la educación media, y lógicamente, son parte también del 67% que no culmina la educación media. Seguramente Juanjo, El Pulga, Jonhatan y Maximiliano son (o serán) cuatro de los siete de cada diez muchachos que trabajan y no asisten a ningún tipo de centro educativo, conforme a cifras determinadas por Unicef en el 2003. Estos pequeños saltimbanquis callejeros, son sin lugar a dudas, cuatro de los 3.100 niños montevideanos estimados por la ONG «Gurises Unidos» que están en situación de calle, y (¿por qué no?), también parte de ese 34 % de las niñas y 43 % de los niños que sufren algún tipo de violencia, de acuerdo a los registros de Unicef en 1999. –

Seguramente, mientras usted está leyendo esta nota, en este preciso momento, en alguna esquina de la ciudad, un niño estará tratando de cambiar por monedas, una efímera función circense. quizás por aquello tan repetido de que, pase lo que pase «el show debe continuar». *

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