El malabarista
–¿Qué hacés?
–Hago malabarismo…
–¿Con naranjas?
–Hoy tengo naranjas… con lo que pueda… lo hago también con cuatro, pero me comí una.
–¿Y aquel quién es? (Le señalo a otro niño de no más de tres años que está sentado en el cantero central del bulevar mientras él hace su trabajo entre los automovilistas).
–Es mi hermano, le estoy enseñando el oficio.
–¿Cuántos años tiene?
–Tres… ¡Pero es un atorrante!
–¿No quiere aprender?
–Sí, aprender aprende… pero agarra la plata y se me escapa y se compra galletas, o cualquier porquería…
–¿Y vos qué hacés con la plata?
–Y… yo se la doy a mi mamá o a mi papá para que compren comida y esas cosas…
–¿Y ellos no trabajan?
–No… no tienen trabajo… por eso…
–¿ Y que hacen?
–Bueno a la vieja a veces la llaman para alguna limpieza pero con los tres hermanos más chicos que yo, a veces no puede y el viejo, yo qué sé, junta lo que puede, lo vende, hace feria, se la arregla como puede.
–¿Cuánto sacás por día?
–Y… (duda).
–Más o menos, no hace falta que me digas una cantidad exacta.
–Treinta, cuarenta…
–¿Nada más?
–Y… a veces sí (sonríe), cincuenta, cien…
(Juanjo – 9 años)
Compartí tu opinión con toda la comunidad